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Florentino Sarmiento Tepoxtécatl
Los registros históricos más antiguos de los que tenemos en México provienen de los llamados códices, algunos son de la época Prehispánica, otros más datan del periodo colonial. En estos documentos se plasmaron guerras, conquistas, mitos de creación del mundo, el pago de tributo, etc.
De los códices prehispánicos, pocos sobrevivieron al paso del tiempo y a la violencia de conquista. En cambio, durante el tiempo que México fue una colonia española, se produjeron muchos documentos pictográficos para reclamar o solicitar al rey de España les fueran respetados a los pueblos o a linajes, sus derechos políticos, al uso de recursos naturales, a la asignación de tierras para los pueblos, etc. Estos documentos se resguardan en museos de nuestro país y en el extranjero.
En ese tiempo y actualmente, los códices han expresado la identidad cultural, han sido el medio para la transmisión del conocimiento, así como la historia del grupo social.
En esta ocasión es pertinente hablar sobre dos pinturas (códices) que fueron elaborados en el Siglo XXI, y se encuentran en el estado de Puebla; ambos son manufactura del tlacuilo Josué Ramírez Barranco. Una es el Códice Manliano, nombrado así en honor al Dr. Manlio Barbosa Cano, la segunda es la Tira: Quinientos años de la ruta del mestizaje: El hermanamiento de pueblos.
La primera pintura fue realizada en el año 2018 y tiene por nombre Códice Manliano. Se trata de un documento privado que narra la historia de La Fiesta del gremio de antropólogos en Puebla: “La Manliada”. El mito de origen cuenta que el Dr. Manlio Barbosa Cano donó su biblioteca personal para que los alumnos del Colegio de Antropología de la BUAP tuvieran material de apoyo para sus clases; entonces se creó una sala de lectura, y luego la biblioteca que lleva su nombre.
Los alumnos de aquella época, con todo ingenio y creatividad, improvisaron una ceremonia de entrega de bastón de mando a la usanza indígena. El agradecimiento se repitió al año siguiente, y al año siguiente, y al año siguiente hasta hacerse una tradición que une al séquito de la antropología poblana.
El Códice Manliano consigna todos los eventos festivos que se han realizado desde el año 1998. A diferencia de otros códices cuya narrativa temporal es limitada. En este caso, se trata de un documento inacabado; su diseñado fue hecho para que año con año se integre una nueva foja en la que se consignen los principales sucesos de La Manliada del año inmediato anterior.
Esperemos que en un futuro no tan lejano, este documento pictográfico pueda ser abierto al público en general.













