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Exclusivas Puebla
Trasciende que el exrector de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Enrique Doger Guerrero, se apunta como gobernador sustituto ante el fallecimiento del gobernador Miguel Barbosa, pero no hay que olvidar el antilopezobradorismo de Enrique Doger, un político irónico que buscó en distintos momentos la gubernatura de Puebla, pero nunca lo logró.
Desde que fue alcalde por la capital poblana, en el periodo 2005-2008, tenía aspiraciones por el PRI, al no verse favorecido con la candidatura en el Revolucionario Institucional, hubo versiones que en el 2010 apoyó al candidato del PAN, Rafael Moreno Valle.
En los primeros meses del primer gobierno panista, había dogeristas trabajando para el morenovallismo, hasta en el equipo de giras del exgobernador.
En 2018, al fin logró ser candidato a gobernador por el PRI, para favorecer a la excandidata panista Martha Erika Alonso. Fue el contendiente que más atacó a Miguel Barbosa y al partido Morena.
A Morena no se le debe de olvidar el carácter antilopezobradorista del exedil de la capital y que, en el año 2018, jugó abiertamente a favor del fraude electoral que hubo en la contienda por la gubernatura de Puebla, que acabó favoreciendo al morenovallismo y al PAN.
Doger ha conseguido en el PRI sus mejores cargos públicos –con excepción del rectorado en la UAP–, pero al mismo tiempo ha sido poco leal al partido que lo hizo alcalde de la capital, diputado local y federal, delegado del IMSS y candidato a gobernador.
En 2010, cuando no logró la candidatura del PRI a la gubernatura de Puebla y esta le fue otorgada a Javier López Zavala, estuvo dispuesto a pasarse al PAN, luego de haber sido invitado por el entonces candidato panista a la gubernatura, Rafael Moreno Valle Rosas, que le pidió volver a competir –desde las filas albiazules– por la alcaldía de la capital.
No se pudo dar la incorporación de Doger al PAN por la abierta oposición de los líderes del panismo tradicional, entre ellos de Miguel Méndez, que todavía pudieron poner límites a Moreno Valle Rosas.
Esa alianza de Doger y Moreno Valle nunca se rompió. El primero de ellos como diputado del PRI en el Congreso local actuó siempre a favor de los intereses morenovallistas.
Al llegar la polémica contienda de 2018, Doger se convirtió en el candidato del PRI a la gubernatura no con la intención de buscar ganar la titularidad del Poder Ejecutivo, sino fungió como testaferro del morenovallismo, pues toda se activismo político lo dirigió a atacar al entonces aspirante de Morena, Luis Miguel Barbosa Huerta, como parte de una estrategia de beneficiar a la abanderada del PAN, Martha Erika Alonso Hidalgo.
Los comicios de hace tres años estuvieron plagados de violencia, robo de paquetes electorales y una estrategia de alteración del resultado de las votaciones. Frente a estas anomalías, Enrique Doger guardó un silencio cómplice y esa condición le favoreció para que cuando Martha Erika Alonso Hidalgo constituyó su gabinete, el priista tuviera la capacidad de negociar posiciones en el gobierno del estado a favor de integrantes de su grupo político.
Ese acuerdo de Doger Guerrero y Alonso Hidalgo nunca se concretó por la repentina muerte de la gobernadora en un accidente aéreo.
Fue en el mes de octubre cuando nuevamente salió al escenario político y reconoció que existe un distanciamiento con el dirigente de su partido en la entidad, Néstor Camarillo Medina, sin embargo, refrendó su cercanía con el diputado morenista Ignacio Mier Velazco.












