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Aspectos como la infraestructura, el capital humano, la política industrial y la competitividad local son factores que pueden influir en la atracción de nueva inversión extranjera directa
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El nearshoring, como ya todos habrán escuchado en las noticias, es un término muy utilizado actualmente que surge a partir de este interés de las empresas internacionales por relocalizar sus inversiones y su cadena de suministro en otros países. Es importante mencionar que el nearshoring forma parte de una nube de conceptos asociados a la relocalización de inversiones, enfatizó Damián Emilio Gibaja Romero, director del departamento de Matemáticas del Decanato de Ingenierías de la UPAEP.
Gibaja Romero explicó que el nearshoring y otros términos relacionados, como el reshoring y el friend-shoring, reflejan el interés de muchas empresas en reducir su dependencia de China, una tendencia que se ha intensificado desde la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Este fenómeno ha llevado a los formuladores de políticas y a los tomadores de decisiones a reconsiderar sus estrategias de producción internacional.
“La idea es buscar nuevos lugares donde producir, disminuir costos y aprovechar las ventajas competitivas que tienen otros países. En el caso de Estados Unidos, es común escuchar hablar del reshoring, mientras que, en nuestro caso, como estamos muy cerca de Estados Unidos, estamos más habituados a escuchar sobre el nearshoring”, explicó.
Damián Emilio Gibaja destacó que México ha comenzado a percibir los beneficios de este fenómeno, con una reinversión por parte de empresas ya instaladas en el país. Sin embargo, enfatizó la necesidad de mejorar aspectos clave como la infraestructura, el capital humano y la política industrial para atraer aún más inversiones nuevas.
“Hay muchos aspectos que hay que cuidar en esta reconstrucción de las cadenas de suministro globales. Aspectos como la infraestructura, el capital humano, la política industrial y la competitividad local son factores que pueden influir en la atracción de nueva inversión extranjera directa”, señaló.
También abordó la importancia de aprender de las experiencias de otros países, como Corea del Sur. Gibaja Romero subrayó que la inversión en investigación y desarrollo es crucial para reducir la dependencia del comercio internacional.
En este sentido, creo que vale la pena resaltar el caso coreano. La inversión en investigación y desarrollo es esencial para no depender tanto del extranjero. Corea ha demostrado la necesidad de diversificar sus estrategias de política pública para el desarrollo, afirmó.
Destacó la importancia de diversificar y fortalecer las cadenas de suministro globales, adaptándose a un entorno cambiante y potenciando sectores estratégicos como la alta tecnología.
“Hay que diversificar y ver más allá de la oportunidad que ahora tenemos. Pensar en la construcción de cadenas de suministro globales que sean estables y responsivas. Eso es lo que quisiera resaltar”, concluyó.
Por su parte, Won Ho Kim, Profesor Emérito de la Universidad Hankuk en Seúl, Corea del Sur, ofreció una visión complementaria desde la experiencia surcoreana.
El Dr. Kim dijo que en el contexto de disrupciones en las cadenas de suministro globales, hay una nueva oportunidad para las inversiones en México. Corea del Sur ha enfrentado disrupciones en la cadena de suministro desde hace años, especialmente en sus relaciones comerciales con Japón, Estados Unidos y China.
Explicó que Corea del Sur ha lidiado con varias crisis en su cadena de suministro, comenzando con restricciones impuestas por Japón sobre materiales críticos para la producción de semiconductores en 2013 y 2014. Estas restricciones llevaron a Corea a localizar la producción, diversificar las fuentes de suministro y asignar nuevos fondos para investigación y desarrollo.
“Esa crisis se convirtió en una oportunidad para Corea del Sur, permitiendo al país avanzar en capacidades de producción nacional para ciertos materiales”, señaló el Dr. Kim. “Corea aplicó estrategias similares frente a represalias comerciales de China y durante la rivalidad sino-estadounidense, diversificando sus fuentes de suministro y desarrollando capacidades de producción nacional”.
Won Ho Kim destacó que muchas empresas coreanas han intensificado sus inversiones en México como parte de sus estrategias de nearshoring, aprovechando las nuevas regulaciones y políticas industriales de Estados Unidos. “Más de 2,000 empresas coreanas están invirtiendo en México, y este número sigue creciendo en el marco de las disrupciones de la cadena de suministro global”.
El Dr. Kim enfatizó la necesidad de que cada país diseñe su propio plan de industrialización, considerando sus fortalezas y debilidades, y adaptándose a la reconfiguración de las relaciones económicas internacionales.
“Recomendaría a México y a sus estados que diseñen planes de industrialización propios para atraer más inversiones extranjeras, fortaleciendo así su nivel de tecnología y creando empleos,” señaló el profesor emérito coreano.












