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El inicio de la semana en Estados Unidos está marcado por una tensión sin precedentes en sus principales terminales aéreas. Tras semanas de filas kilométricas y vuelos perdidos, el presidente Donald Trump oficializó este lunes el envío de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) a los aeropuertos, una medida que busca mitigar la falta de personal de la TSA, pero que ha encendido las alarmas de sindicatos y legisladores demócratas.
Un sistema al borde del colapso
La crisis tiene su origen en el Capitolio. La falta de un acuerdo presupuestario para el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha dejado a miles de agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) sin sueldo durante más de un mes. Como consecuencia, el ausentismo laboral ha escalado hasta el 40% en hubs críticos como Atlanta, Nueva York (JFK) y Houston.

Con unos 170 millones de pasajeros movilizándose por las vacaciones de primavera (Spring Break), los tiempos de espera en los controles de seguridad han alcanzado las cuatro horas. “Es abrumador; las filas llegan hasta la calle”, reportan viajeros desesperados. Ante la renuncia de más de 400 empleados de la TSA desde febrero, la Casa Blanca decidió “echar mano” de los agentes de ICE para labores de apoyo, una función para la cual, según críticos, no tienen el entrenamiento adecuado.
La polémica presencia de ICE
La decisión de Trump es vista por la oposición como una provocación política. Los demócratas, liderados por Hakeem Jeffries, han bloqueado el presupuesto del DHS en protesta por las recientes y violentas redadas migratorias. El despliegue de agentes armados de ICE en entornos civiles y altamente sensibles como los aeropuertos es calificado por el sindicato de trabajadores de la TSA (AFGE) como una medida “peligrosa”.
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“Nuestros miembros merecen que se les pague, no que se les sustituya por agentes sin formación en seguridad aeroportuaria”, declaró Everett Kelley, presidente de la AFGE. Por su parte, el jefe de ICE, Tom Homan, intentó calmar las aguas asegurando que sus agentes no revisarán maletas directamente, sino que realizarán tareas perimetrales para liberar a los inspectores de la TSA y agilizar las filas.
Incertidumbre en el aire
Mientras el Senado continúa estancado en la aprobación de fondos, la seguridad nacional de Estados Unidos enfrenta un dilema ético y operativo. La presencia de agentes de ICE —agencia cuestionada recientemente por incidentes fatales en Minnesota— genera un clima de intimidación para muchos viajeros, especialmente tras las muertes de los manifestantes Alex Pretti y Renee Good en enero.

Los aeropuertos han emitido una recomendación oficial: llegar con al menos cuatro horas de anticipación para vuelos nacionales. Sin un acuerdo a la vista en Washington, el “experimento” de Trump de militarizar los controles civiles podría ser la norma durante toda la temporada vacacional de 2026.










