El Economista / Exclusivas Puebla

 

En medio de la pandemia por la Covid-19, la balanza comercial de productos agroalimentarios de México registró un incremento el año pasado, en un 19% a favor, lo que equivale a un superávit récord de 7,462 millones de dólares, informó la Secretaría de Agricultura.

De acuerdo con estadísticas del Banco de México, la dependencia federal indicó que las ventas agroalimentarias al exterior tuvieron un repunte de 4.26% interanual, para ubicarse en 20,683 millones de dólares.

Por un lado, en el ámbito agropecuario, las ventas externas reportaron un aumento de 7.27%, lo que las ubica en 10,541 millones de dólares, con un superávit en su balanza comercial por 4,360 millones de dólares.

Por otra parte, el rubro agroindustrial generó ventas por 10,142 millones de dólares, un crecimiento de 1.31% a tasa anual, lo que contribuyó a un superávit en su balanza comercial por 3,102 millones de dólares.

Los productos agroalimentarios mexicanos con mayor demanda en los mercados internacionales son la cerveza, con ventas por más de 2,000 millones de dólares al primer semestre del año; aguacate, 1,805 millones; tomate, 1,398 millones de dólares; tequila y mezcal, 1,042 millones de dólares; azúcares y confitería, 949 millones de dólares, y pimientos y chiles, 873 millones de dólares.

Respecto a los aumentos más relevantes en exportación durante 2020, destacan: trigo, con incremento de 115.68%; carne de porcino, 43.3%; maíz, 39.13%; café, 22.01%; cebolla y ajo, 21.65%; aguacate, 20.96%; tomate, 18.64%, productos de panadería, 14.69%, y tequila y mezcal, 11.57 por ciento.

A la inversa, las importaciones agroalimentarias disminuyeron 2.56% a tasa anual, lo que equivale a una reducción de 347 millones de dólares, para ubicarse en 13,222 millones de dólares.

En términos mensuales, las exportaciones agropecuarias registraron un incremento de 31.5% interanual durante junio del año pasado, lo que representa ventas por 1,737.9 millones de dólares.

“Este es el incremento mensual más alto, producto de la dinámica exportadora del sector agropecuario y la demanda de los productos mexicanos en los mercados internacionales”, afirmó la Secretaría de Agricultura.

A nivel producto, el incremento en junio más importante que se registró fue en el jitomate, con un avance a tasa anual de 78.6%; le sigue el ganado vacuno, con 53.8%; pimiento, 48%; aguacate, 44.9%, y legumbres y hortalizas frescas, 38.7 por ciento.

El sector primario fue el único que mantuvo una tendencia positiva, reflejada en un ligero crecimiento de 0.3% en su Producto Interno Bruto (PIB) a tasa anual.

De acuerdo con el gobierno federal, con respecto al aumento de la productividad agrícola, las políticas específicas incluyen: la consolidación de la producción en unidades más grandes; la expansión del sistema nacional de riego, y mayor disponibilidad de crédito para los agricultores y de coberturas patrocinadas por el gobierno para cubrir los riesgos que afectan a los productos agrícolas.

Por último, sobre la mejora del nivel de vida de la población rural, el gobierno afirma tener una política de revisión de los precios agrícolas para asegurar que estos precios no caigan por debajo del costo.

 

El campo, un motor económico

El sector agropecuario ha sido uno de los motores económicos más importantes para México, sobre todo en estos tiempos de incertidumbre para las economías mundiales.

Con el objetivo de mejorar la calidad de los hatos que conlleva a una mayor productividad y mejores ingresos para los beneficiarios, continúa el apoyo a los productores en varias entidades, como, por ejemplo, en Aguascalientes, con el Programa de Mejoramiento Genético del Ganado que impulsa la Secretaría de Desarrollo Rural y Agroempresarial del Estado (Sedrae).

Parte de este programa son los Tianguis Ganaderos, una de tantas actividades propuestas para impulsar la economía en este sector a raíz de la pandemia y contribuir al desarrollo de los productores estatales.

Esta vez se realizó uno en lienzo charro en el municipio de Rincón de Romos, con el propósito de que los productores puedan elegir directamente el semental que requieren para el desarrollo de sus actividades pecuarias.

El secretario de Desarrollo Rural y Agroempresarial, Miguel Muñoz de la Torre, explicó que los productores reciben un apoyo de 20 mil pesos para la adquisición de un semental bovino.

El alcalde de Rincón de Romos, Jesús Prieto Díaz, agregó que este municipio se sumó al programa con un apoyo para los productores de cinco mil pesos, con lo que los beneficiarios tienen un incentivo adicional para adquirir un semental.

En este Tianguis Ganadero se contó con la participación de 15 ganaderías locales con la exhibición de 65 bovinos de las razas Limousin, Beefmaster, Angus Negro, Angus Rojo, Simmental, Brahman, Charolais y Hereford.

 

El campo estuvo olvidado por décadas

 

Es grave la falta de importancia que se le otorgó al sector agropecuario durante años, sin destacar el papel que juega este sector en la economía mexicana. Tan sólo el Producto Interno Bruto PIB del país, en 2012, fue de 13 billones de pesos, mientras que del sector agropecuario fue de 397 mil millones de pesos; es decir, 3 por ciento del total de la producción de la riqueza.

Además, el sector presento un crecimiento de 6 por ciento, a una tasa media de crecimiento anual (TMCA) de 1 por ciento; es decir, que es 50 por ciento más lento que el total de la producción nacional. Esto significa una situación difícil del sector en relación con el resto de la economía del país y con un reparto desigual en oportunidades de crecimiento.

Dentro del sector primario, la agricultura es la actividad que genera el mayor valor con el 70 por ciento; en el ámbito agropecuario se generan sólo 5.4 pesos de cada 100 pesos generados en la economía del país, mientras en el sector agroalimentario (agropecuario más alimentos, bebidas y tabaco) se genera en promedio el 10.5 por ciento del valor de la economía.

El secretario federal de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), Víctor Villalobos Arámbula, destaca que 9.1 millones de mexicanos generan y transforman bienes agropecuarios y pesqueros.

Destacó que la agricultura es la primera actividad económica que realizó el hombre, la cual es fundamental para preservar la vida y por tanto la humanidad seguirá existiendo mientras exista la agricultura.

México se encuentra conformado por 24.6 millones de hectáreas, de las cuales se cultivan un total de 21.6 millones de hectáreas; se destinan 10.9 millones de hectáreas a la ganadería, en cuanto a la pesca se tienen 11 mil km para esa actividad, y 125 mil hectáreas para la acuacultura; 6 millones de mexicanos trabajan en actividades agrícolas, 777 mil personas en la cría y explotación de especies ganaderas y 172 mil trabajadores en la pesca y acuacultura.

El funcionario reconoce que, aunque existe un considerable presupuesto rural, pocos de estos recursos se destinan a las comunidades rurales y las reformas en materia agropecuaria y rural no representan un cambio relevante.

En la economía rural el ingreso ha permanecido deprimido, políticas y programas implementados no han atendido el problema de raíz, como por ejemplo en Presupuesto de Egresos (PEF) 2019 conservó el Programa Especial Concurrente para el Desarrollo Rural Sustentable, PEC, así como los programas distintivos de varios Ramos Administrativos y la mayoría de sus objetivos, que en conjunto definen políticas sectoriales y una política rural integral, pero no da seguridad ni certeza del mejoramiento de este sector.

 

T-MEC y el campo mexicano

 

El año pasado entró en vigor el tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá (T-MEC), lo que para el gobierno mexicano representa una esperanza para reactivar la economía del país después de la pandemia del coronavirus.

Sin embargo, surgen diferentes expectativas en contra, ya que los productores de Florida y Georgia se piensan afectados por las nuevas disposiciones del Tratado y buscan protegerse de la competencia de los productos mexicanos, montando un escenario de casos y desprestigio contra los productos agrícolas de México.

México ha tenido un aumento productivo del 82.4 por ciento en 25 años, en 2019 el sector cerró con una producción de 282.5 millones de toneladas métricas, un resultado el 1.4 por ciento mejor que el del año anterior, aunque se prevé una baja del 25 por ciento para el 2020, esto derivado de algunos problemas de sequías que se padece, principalmente en el frijol y la caña de azúcar. Y en el caso del estado de Sinaloa hubo una falta de agua para las presas.

 

El campo sigue activo, pese al coronavirus

 

El campo mexicano se está enfrentando a grandes retos, los cuales van desde un entorno global complicado por la pandemia de Covid-19, la caída del precio del petróleo, por mencionar algunos, hasta los problemas internos como la falta de políticas y programas públicas para enfrentar la contingencia sanitaria.

Como el resto de los mercados, el agropecuario se ha visto seriamente afectado por la guerra comercial entre las dos principales economías del planeta, Estados Unidos y China, ya que son los dos mayores productores y consumidores de granos a nivel mundial.

Productos como la soya, han generado a lo largo de este año fuertes volatilidades en precios de granos como el maíz, trigo y la propia soya; sin embargo, la volatilidad no se ha ceñido exclusivamente a los granos ya que productos como el algodón se han visto seriamente afectados en sus cotizaciones derivado de esta guerra comercial.