Impulsar la enseñanza de las lenguas originarias de México, tarea fundamental durante el AILI 2019

Redacción

“A pesar de que estudié ahí y no se manejaba totonaco, nunca se me olvidó”, afirma Víctor Manuel Gaona Luna, estudiante de la Facultad de Ciencias Químicas de la BUAP, al hablar sobre su trayectoria escolar y la relación con su lengua materna: el tutunaku [totonaco]. Originario de Caxhuacan, Puebla, durante su formación básica y universitaria nunca ha recibido educación en su lengua materna, una de las garantías que otorga desde el 2003 la Ley General de los Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas. Víctor comenzó a hablar tutunaku en su núcleo familiar y más tarde afianzó su dominio en el contacto con la comunidad de donde proviene, ya que esta lengua indígena tiene una fuerte vitalidad ahí.

Sin embargo, a pesar de la existencia de una primaria bilingüe en su municipio, el joven -próximo a egresar de la Licenciatura en Químico Farmacobiólogo- asistió a una escuela monolingüe en español, debido a la lejanía que la otra opción representaba para él. Si bien en su escuela no se enseñaba en la lengua indígena que domina, en la actualidad sabe escribirlo gracias a una tía suya que es profesora en una escuela bilingüe, quien “tiene libros en totonaco. Me llamaba la atención y empecé a pronunciar palabras y tratar de leer el texto en totonaco. Así fue como aprendí a hablarlo [y escribirlo]”, relata. Después de esta etapa se mudó a la ciudad de Puebla para iniciar su educación media superior en la Preparatoria Benito Juárez de la BUAP.