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Huffignton Post
La primera persona en México en recibir el Premio Nacional de Derechos Humanos, Olga Sánchez, hoy vende pan de iglesia en iglesia para que su proyecto humanitario, el albergue Jesús el Buen Pastor, no vuelva a cerrar sus puertas por no tener dinero para pagar el recibo de la luz. En 2004, el entonces presidente Vicente Fox invitó a “doña Olga” a la residencia oficial de Los Pinos para entregar una condecoración histórica por su trabajo en Tapachula, Chiapas. Ahí, la activista fundó un refugio para migrantes con un enfoque único: los inquilinos son mutiladas y amputados que perdieron partes de sus cuerpos en el trayecto hacia Estados Unidos. Hombres a quienes el tren “La Bestia” les cortó un brazo o mujeres sin piernas que los asaltantes aventaron a las vías del tren. Para ellos, el albergue Jesús el Buen Pastor es fundamental, por ser el único lugar especializado que no cobra un peso por darles atención médica, comida y un techo, mientras curan sus heridas, se fortalecen sus muñones e, incluso, esperan un donador generoso que regale alguna prótesis. También da sentido a su pérdida: los de nuevo ingreso, deprimidos por su condición, reciben pláticas y visitas por parte de viejos inquilinos que ya han hecho las paces con la discapacidad. Vicente Fox prometió ayudar “siempre” al albergue, y lo mismo hizo el expresidente Felipe Calderón, pero la casa siempre opera con pérdidas económicas. Casi siempre faltan medicinas, jabón para lavar la ropa, mantenimiento en los cuartos y más. A pesar de la falta de ayuda institucional, Olga Sánchez se las ingenia para mantener abierto el refugio, incluso si eso significa vender gelatinas en la calle. Pero en octubre de 2017, una deuda de 53 mil pesos con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) la orilló, por fin, a cerrar las puertas, lanzando a la calle a decenas de migrantes desesperados por un lugar donde recuperarse. En enero, Jesús el Buen Pastor reabrió tras el pago parcial de la deuda, pero mientras el tiempo avanza la deuda crece a una velocidad de 35 mil pesos cada bimestre. En unos meses, el hijo de Olga Sánchez y administrador, contó que será tan impagable que podrían cerrar sus puertas de nuevo. Su última esperanza es una polémica medida que adelantó el virtual presidente electo Andrés Manuel López Obrador, cuando anunció al expriista Manuel Bartlett como director de la CFE: la condonación de deudas a más de 40 mil morosos. “Si sucede, claro, sería un gran alivio para nosotros. Significa que podemos empezar desde cero”, contó el admninistrador del albergue. “Ahora tenemos a 30 personas viviendo con nosotros y para ellos este lugar es de vida o muerte”. Por el contrario, el plan de perdonar los pagos atrasados no ha sentado bien entre algunos grupos empresariales: la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) y la Cámara Nacional de Comercio han criticado la iniciativa, asegurando que podría quebrar a la CFE, que este sexenio dejó de ser una paraestatal para convertirse en una empresa productiva.







