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“Encontrar trabajo es mucho más difícil para la mujer en todo el mundo. Cuando ella, suele hacerlo en puestos de baja categoría y en condiciones de vulnerabilidad. Si bien el empleo vulnerable es generalizado tanto para la mujer como para el hombre, la mujer tiende a tener una presencia excesiva en determinadas clases de empleo vulnerable: hay más probabilidades de que el hombre trabaje por cuenta propia, en tanto que la mujer suele ayudar en tareas del hogar o negocios de familiares”: Informe de la OIT
La brecha laboral de género en México es superior al promedio mundial, pese a que las mexicanas representan aquí el 40 % de la fuerza laboral. Los pagos son desiguales; ellas tendrían que laborar cinco horas adicionales para tener el mismo ingreso que ellos. El 60 por ciento de las trabajadoras vulnerable por las condiciones laborales y la falta de protección social
MUCHAS MEXICANAS FUERON MARGINADAS A CUIDADOS DEL HOGAR
SinEmbargo
México es uno de los 30 países en el mundo, y el 4º lugar en Latinoamérica, con mayores brechas laborales por cuestión de género, situación que se agravó con la pandemia de Covid-19 y por la que cientos de mujeres tuvieron que confinarse únicamente al hogar y a los trabajos de cuidados no remunerados.
De acuerdo con un reporte de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), hasta 2018 México tenía una diferencia de casi 35 puntos porcentuales en su brecha laboral por cuestiones de género –con sólo el 44.1 % activo del total de mujeres en edad de trabajar, frente a un 79 % de los hombres en la misma condición–.
Recientes datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) mostraron que la tasa de participación laboral femenina en México fue de 44.2 %, es decir sólo un punto porcentual por encima de la cifra de cuatro años antes y 2.3 % arriba de la cifra de 2021, cuando fue de 41.9, y aún por debajo de lo reportado en el mismo periodo de 2019, cuando se colocó en 45.4 %. De hecho, previo a la crisis sanitaria, México registró sus mejores números en participación laboral de mujeres: en noviembre de 2019 se reportó el mejor mes para la fuerza laboral femenina en la economía, con una tasa de 45.50 por ciento. Ese mismo año, el promedio de los cuatro trimestres fue de 44.72 %, el más alto en la historia.
Además, un estudio del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) reveló que entre 2005 y 2019, la tasa de participación económica en México experimentó un ligero incremento de 1.3 puntos porcentuales: por sexo hubo una disminución de 2.7 por ciento en la tasa de participación económica masculina, y un incremento de la Población Económicamente Activa (PEA) femenina de 4.3 puntos porcentuales.
A nivel continental, el país se ubicó sólo por detrás de Guatemala (que tiene una brecha de 44.4 por ciento), al mismo nivel que Honduras (aunque este país tiene una mayor participación laboral femenina, con 50.9 por ciento), y con niveles similares con países como Nicaragua (con una brecha de 33.7 por ciento), Guyana (con una brecha de 33.9 por ciento). En el resto de Centroamérica y América del Sur, los países se mantienen con brechas de entre 20 y 30 puntos porcentuales.
Según la OIT, a nivel mundial el índice de participación de las mujeres en la población activa en el mundo se aproxima al 49 %, mientras que el de los hombres es del 75 %, es decir, hay una diferencia de casi 26 puntos porcentuales en todo el mundo, pero esta cifra se recrudece en algunas regiones en las que la disparidad supera los 50 puntos porcentuales. En todo el continente americano, lo países con las menores brechas de trabajo por razón de género son Canadá, Estados Unidos, Perú, Uruguay y Brasil.
En ese sentido, México y el resto de los países latinoamericanos (a excepción de Guyana y Suranime) tienen brechas de género en las tasas de desempleo menores a los 5 puntos de diferencia. Hasta marzo, en el país la tasa de desempleo femenil era de 3.6 por ciento; para los hombres es de 3.5 %.
El hecho de que las oportunidades de trabajo para las mujeres apenas tengan un mínimo incremento en comparación con las cifras de 2018 ha desvelado que muchas de ellas aún se ven confinadas a realizar trabajos de limpieza en el hogar y cuidados no remunerados. De acuerdo con el Inegi, hasta 2021 las mujeres representaron el 52 por ciento de la población en México, con un total de 66.2 millones, pero sólo 45 de cada 100 mujeres en edad de trabajar en México fueron económicamente activas.
Recientes resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) arrojaron que del total de la PEA -que fue de 58.8 millones de personas hasta el cuarto trimestre el 2021–, 23.2 millones eran mujeres, pero la encuesta contabilizó un total de 51.7 millones de mujeres de 15 años o más edad de trabajar, es decir que sólo 4 de cada 10 mujeres trabajan.
En comparación, 75 de cada 100 hombres eran económicamente activos hasta finales del año anterior, lo que es un total de 34.2 millones de personas de dicho género. Según la Población No Económicamente Activa (PNEA) –que agrupa a las personas que no participan en la actividad económica ni como ocupados ni como desocupados–, la tasa de hombres en este sector se ubicó en 11 millones (23.6 por ciento), en el caso de las la mujeres fue de 28.7 millones (55.3 por ciento), de las cuales sólo 4 millones 641 mil 897 mujeres dijeron estar disponibles (no buscan trabajo, pero si se les ofrece uno lo tomarían), lo cual refleja el comportamiento de la participación laboral y del confinamiento de las mujeres a las labores domésticas y de cuidado de las hijas e hijos.
En ese sentido, la organización Acción Ciudadana Frente a la Pobreza recalcó que la recuperación no es pareja, y que las mujeres mexicanas tienen aún un déficit de más de un millón de trabajos respecto a la tendencia previa a la pandemia. La agrupación agregó que México tiene una de las tasas de participación laboral femenina más bajas, no sólo de los países miembros de la OCDE (sólo por debajo de México se ubica Turquía), sino de toda América Latina.












