🎧 Usa el reproductor para escuchar esta nota
Kelly Bandala
Atlixco es uno de los nueve Pueblos Mágicos de nuestro estado gracias a sus interesantes atracciones, una de ellas es el cerro de San Miguel, donde se encuentra una capilla que lleva el mismo nombre.
Cuenta la leyenda que hace muchos años en Atlixco se tenía la tradición religiosa de hacer una representación de la lucha de San Miguel en contra del diablo cada 29 de septiembre.
Esta tradición constaba de colocar en la capilla una pequeña estatua del diablo de color negro; esta era amarrada a un tubo, se colocaba contra la pared y se quedaba ahí durante la noche. Lo curioso de esto no solo era aquella figura sino también que al día siguiente, siempre que los monaguillos acudían a quitar el diablito de la pared, este amanecía con muchos mensajes escritos en la parte de la espalda y, en algunas ocasiones, hasta oraciones de las personas que valientemente le pedían milagros a aquella estatua.

Algo que también inquietaba mucho al sacerdote de la capilla de San Miguel era que, extrañamente el día en que se hacía aquella representación, las personas del pueblo parecían más violentas pues ocurrían numerosas peleas callejeras y robos.
Con el paso de los años aquel ritual parecía perder su efecto pues los accidentes y la delincuencia iban en aumento; al mismo tiempo, la figura del Diablo iba ganando un mayor número de seguidores y se comenzó a creer que esto le concedía el poder de hacer los desastres que él quisiera durante las noches.
Al ver que todo comenzaba a descontrolarse, el sacerdote decidió encerrar para siempre la figura color negro del diablo en el sótano de la parroquia, la situación en el pueblo parecía controlarse un poco pero, al poco tiempo, un hombre robó la pequeña figura y nadie pudo detenerlo.
La figura fue buscada por mucho tiempo pero nunca más se volvió a ver. Los habitantes del pueblo dicen que desde que esto sucedió, cada noche antes del 29 de septiembre, el diablo sale a hacer maldades.









