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(Segunda parte)
“Hay algo que está bastante claro: los jóvenes se han dado cuenta sobre la grave desigualdad. Antes, eran conscientes de los problemas del cambio climático, pero no de los problemas de desigualdad entre las personas y los pueblos“
BBC Mundo
¿Cree que esto se podría ver como una oportunidad para abordar el tema?
Puede que el virus haya hecho que una parte de la población sea consciente de las desigualdades del planeta.
Algunos también se han dado cuenta de que la propagación del virus ha sido impulsada en parte por la destrucción de los ecosistemas.
Pero para que cambiemos nuestros estilos de vida, los modos de consumo, de producción y las terribles desigualdades entre los más ricos y los más pobres, el shock tendrá que ser mayor. No veo por el momento una transformación profunda.
¿Cuánto tiempo podría tomarle a una sociedad cambiar su visión del mundo y comenzar a abordar estos problemas?
Los antropólogos y los expertos en ciencias sociales son muy cautelosos con las predicciones en general, pues siempre cabe la posibilidad de que resulten erróneas.
Antes de la Revolución Francesa, muy pocos pensaban que en un par de años el rey sería guillotinado y se le quitarían los privilegios a monarquía.
Hay situaciones que ocurren en determinados momentos y estallan. Hemos visto algunos ejemplos de estos con los abusos hacia las mujeres y, más recientemente, la cuestión del racismo.
Después de cientos de asesinatos por parte de la policía, todo lo que se necesitó fue que un video se volviera viral de repente para que surgiera una movilización internacional considerable. Pero son movimientos muy difíciles de prever.
“El modelo de desarrollo capitalista es una especie de virus para nuestro planeta”, opina el especialista en los pueblos indígenas de la Amazonia.
¿Por dónde se podría comenzar?
En el mundo hay pequeñas comunidades que se han organizado para hacerle frente a la devastación capitalista; en Francia, tenemos la Zone À Defendre (“Zona a defender”) de Notre Dame des Landes, donde un grupo de personas se unieron en contra a un gran plan para construir un aeropuerto, estas personas se sienten tan identificadas con el lugar que decidieron quedarse y luchar para protegerlo, bajo el lema: “No defendemos la naturaleza, somos la naturaleza que se defiende”.
Mientras haya más situaciones como esta, las cosas irán cambiando más rápidamente en relación a la apropiación privada y de todas esas cosas que han sido características del desarrollo económico europeo y global desde finales del siglo XVIII.
¿Cómo se puede alentar al pueblo achuar, en la Amazonía ecuatoriana, para que hagan un mejor uso de los recursos naturales sin dañar la naturaleza?
Los achuares subexplotan los recursos por muchas razones que yo trato de analizar en mis libros.
Podrían haber intensificado la producción para mantener poblaciones más grandes. No lo han hecho porque encontraron un equilibrio entre el trabajo y el ocio.
Los achuares, como muchas otras poblaciones indígenas en el mundo, trabajan un máximo de cuatro horas al día. En estos pueblos existe una especie de límite insuperable de las jornadas laborales que ha sido modificado en ciertos momentos históricos, en particular mediante el trabajo forzoso
No se trata de aprovecharlo mejor. Creo que están aprovechando al máximo el bosque y sus recursos. Solo que no han hecho el tipo de sobreexplotación destructiva para el medio ambiente que los grandes productores de cacao, de café, etc.
Entonces, me parece que son más bien un ejemplo a seguir, pero uno muy particular porque, por otro lado, en realidad no reciben ayudas del Estado.
Creo que usted es venezolano y conoce bien la situación.
En Latinoamérica, el neoliberalismo ha reducido el papel y la responsabilidad del Estado en programas educativos y sanitarios para los pueblos indígenas. Ahora son las ONG las que se ocupan de ellos.
Gracias al trabajo de las ONG, este tipo de poblaciones también pueden tener acceso a bienes que ellos mismos no pueden producir.
¿Cree que los pueblos de la Amazonía tienen una relación más sana con la naturaleza que la civilización occidental?
Sí, pero creo que deberíamos subrayar que la naturaleza es precisamente un concepto occidental.
Por lo tanto, hablar de relaciones saludables con la naturaleza ya es ponerse en una posición que no es la de las poblaciones amerindias.
Los amerindios tienen relaciones muy personales con las plantas, las animales y otras mentes.
La naturaleza es una abstracción, es un concepto filosófico. Hablar de una relación sana con la naturaleza ya es ubicarse en lo que yo llamo el naturalismo occidental de una exterioridad de los humanos frente a la naturaleza.
Muchas poblaciones en todo el mundo no tienen esta exterioridad o, en cualquier caso, no la tuvieron durante mucho tiempo.
La palabra naturaleza no tiene traducción en chino ni en japonés. Se trata de un término que no existe en ningún otro idioma no europeo derivado del griego o del latín.
Desde el siglo XVII, el mundo occidental ha considerado a la naturaleza como algo externo a sí mismo. Una forma de luchar contra los excesos de esta concepción, es educarse y verse a uno mismo como un elemento de la naturaleza.
¿Habrá consecuencias a largo plazo para pueblos de la Amazonía? ¿La pandemia cambiaría permanentemente el estilo de vida de estos pueblos?
No creo. Muchas epidemias y enfermedades infecciosas han afectado a las poblaciones amerindias, en México, América Central, etc., con tasas de mortalidad altísimas.
En algunos momento la mayoría de la población desapareció como resultado de estas enfermedades, pero se recuperaron y todavía existen.
En el contexto de los pueblos del Amazonas, será solo otro episodio de todos los males que han golpeado a estas poblaciones.
Algunos de los más recientes son la fiebre del caucho en el siglo XX y luego la invasión de tierras por la parte de grandes terratenientes y empresas extractivas.
Cuando uno se ha enfrentado a condiciones terribles de conquista y dominación, uno desarrolla la capacidad de resistir.
Eso es algo que en Occidente perdimos hace mucho tiempo.
¿Las modificaciones que ha sufrido el medioambiente en las últimas décadas ha facilitado la propagación de este tipo de virus en el mundo de hoy?
Sí, por supuesto. Todas las principales epidemias infecciosas de las últimas décadas son zoonosis locales, que provienen de especies silvestres y que se han transmitido a través de otras especies silvestres o de animales domésticos a los humanos.
Y luego viene la propagación entre los humanos.
El detonante ha sido las poblaciones de animales salvajes que, debido a la deforestación y la destrucción de los ambientes naturales salvajes, entran en contacto continuo con las poblaciones humanas y, por lo tanto, facilitan estas contaminaciones.
Estas son cosas que todavía la gente ignora, porque hay que ser capaz de combinar el enfoque de la ecología científica, de la antropología, de la infectología, de la virología, etc..
Y estas son disciplinas que no siempre trabajan conjuntamente.
¿Si no cambiamos el modelo, estas enfermedades podrían volverse más frecuentes?
Hay varias consecuencias y creo que el modelo actual de desarrollo occidental es uno de los causantes de esta pandemia. Se puede decir que el modelo de desarrollo capitalista es una especie de virus para nuestro planeta.
Siempre ha habido epidemias. Las zoonosis han existido desde que la humanidad comenzó a movilizarse.
No son nuevas, pero la velocidad de propagación de este coronavirus lo es y es alarmante.
También son nuevos los factores detonantes del desarrollo de este tipo de enfermedades. Son culpa de este modelo y no paran de aumentar.












