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Las historias de las independencias fueron posibles gracias a todo un contexto y un entramado en el que las mujeres tuvieron participación activa” Marta Martín Historiadora de la UNAM
Primera parte
Algunas mujeres que se abrieron paso en el relato histórico sobre las luchas emancipadoras en Latinoamérica: María Ignacia Rodríguez de Velasco, mejor conocida como la “Güera Rodríguez (México), Leona Vicario ( México), Javiera Carrera (Chile), Micaela Bastidas Puyucahua (Perú), Juana Azurduy (Bolivia), entre otras mujeres aguerridas que lucharon por sus ideales y sacrificaron a sus familias. Así describe a BBC Mundo la historiadora Inés Quintero, ex directora de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela, el papel que jugaron las miles de mujeres que de una manera u otra participaron en la gesta libertadora de América Latina. Pese a que se conoce poco, el apoyo logístico que brindaron fue impresionante. No sólo se trató de cocinar, de hacer uniformes, de asistir a los heridos, de recolectar joyas y donar sus propio dinero y bienes para financiar la causa, sino de roles que muchas veces las ponían en peligro. Algunas sirvieron de correos, de espías, otras participaron en la planificación de estrategias, escondieron gente y armas y, aunque no fue lo más común, hubo las que rescataron prisioneros y hasta las que combatieron. Se convirtieron en el sostén de las familias cuando los hombres partían al campo de batalla, y «se encargaron de la siembra, de la producción, de defender las propiedades», explica Quintero. Pero al intentar contar la historia de estas mujeres, surge un problema.
LA INVISIBILIDAD
La mayoría de los relatos independentistas fueron escritos por hombres, sobre hombres. Quizá por ello, hay una enorme disparidad entre la cantidad de documentos y testimonios que existen sobre ellos y los que hablan de las mujeres. “Esa invisibilidad nos hace andar un poco en el terreno de la especulación”, le dice Marta Martín, investigadora del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a BBC Mundo. Aunque “eso no quiere decir que su rol no haya sido importante”, aclara. “Las historias de las independencias no sólo fueron los hechos políticos y los actos heroicos de los próceres, que quedaron en los libros de historia, sino que fueron posibles gracias a todo un contexto y un entramado en el que las mujeres tuvieron participación activa”, indica la académica. En septiembre, un mes clave en los procesos independentistas de muchos países latinoamericanos, BBC Mundo destaca el perfil de cuatro mujeres que lograron trascender, y que de alguna manera representan a las miles que fueron olvidadas.
LA GÜERA RODRÍGUEZ, UNA “REIVINDICACIÓN CONTEMPORÁNEA”
En la construcción de ese relato heroico de las mujeres de la independencia, hay un caso que ha logrado cautivar a los mexicanos de varias generaciones: El de María Ignacia Rodríguez de Velasco, mejor conocida como “la Güera Rodríguez”. En la versión de algunos historiadores, su figura eclipsa a otras más emblemáticas como Leona Vicario (declarada “Benemérita y Dulcísima Madre de la Patria” en 1842) y Josefa Ortiz de Domínguez, incluso se le llegó a llamar “madre de la patria”. Criolla perteneciente a la alta sociedad -por eso lo de «güera», como se le llama en México a quien tiene los cabellos o la piel clara-, se le atribuyen ideas liberales que chocaron con los cánones conservadores de la época.
Asistió a reuniones políticas clandestinas con personajes como el cura Miguel Hidalgo, considerado el «padre de la patria» en México por su llamado a la emancipación contra el gobierno de la Nueva España. “En 1811 la Santa Inquisición la acusó de estar relacionada con el cura Hidalgo, así como su tendencia al adulterio, mancebía y bigamia. A raíz de esto fue expulsada a Querétaro, donde estableció amistad con doña Josefa Ortiz de Domínguez y la academia literaria, adhiriéndose al grupo de conspiradores», cuenta Gaspar Hernández Ranulfo, investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México. Diversos historiadores la han descrito como una mujer de gran belleza, “la Venus mexicana”.
Algunos la hacen ver como “una mujer liberada, de gran inteligencia y con ansia de conocimiento, una gran seductora”, señala Marta Martín, la investigadora de la UNAM. Se casó tres veces y se dice que hasta tuvo una relación fugaz con Simón Bolívar. Martín le explica a BBC Mundo que Rodríguez ha trascendido “sobre todo por su relación con Agustín de Iturbide y en concreto por un impulso muy decisivo que ella aparentemente le dio para que completara la causa de la independencia mexicana». “Se llega a decir que ella organizaba las tertulias en las que se vislumbró el Plan de Iguala. Incluso se le ha atribuido la redacción parcial o una intervención muy directa en ese plan, que abrió el camino a la recta final de la independencia de México”, indica la experta. Sin embargo, es una versión que varios expertos ponen en duda. Hay quien se pregunta si sus contribuciones a la causa patriota fueron realmente voluntarias.
Continuará mañana.










