🎧 Usa el reproductor para escuchar esta nota
Los vestigios del vapor La Unión, hallado en 2017, sustentan hechos ominosos de la historia
Una estrategia que los hispanos y oligarcas mexicanos emplearon fue la de ordenar, desde 1848, la expulsión de aquellos mayas que eran capturados en combate, de allí que muchos fueron enviados a Cuba
“Cada esclavo era vendido por hasta 25 pesos a los intermediarios, y éstos podían revenderlos en La Habana, a los hombres por 160 pesos y a las mujeres por 120 pesos”: Helena Barba Meinecke, arqueóloga subacuática
La Jornada
A dos millas náuticas (3.7 kilómetros) del puerto yucateco de Sisal, investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) hallaron bajo el mar el vapor La Unión, el primer barco que fue usado para el tráfico de esclavos mayas.
Para los investigadores de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del INAH, el descubrimiento es de singular relevancia ya que, más allá de lo complejo que es identificar con nombre y apellido los sucesos históricos, este caso habla de un pasado ominoso para México, el cual debe reconocerse y estudiarse en función de su contexto y época.
De acuerdo con un comunicado del INAH, el descubrimiento adquiere mayor sentido al evocar que, si bien la esclavitud estaba prohibida desde la Independencia, y no obstante que el 6 de mayo de 1861 el presidente Benito Juárez emitió un decreto para impedir la extracción forzada de cualquier individuo maya, el incendio que el 19 septiembre de ese mismo año causó el hundimiento del vapor en su camino a Cuba demostró que la esclavitud continuaba sin obedecer ley alguna.
En el marco de la campaña Contigo en la Distancia, de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, la arqueóloga subacuática Helena Barba Meinecke, responsable en la oficina Península de Yucatán de la SAS, comentó que esta investigación, desarrollada con apoyo del director del Centro INAH Yucatán, Eduardo López Calzada, y del subdirector de Arqueología Subacuática, Roberto Junco Sánchez, es de interés internacional dado que, hasta la fecha, no se había documentado el tráfico ilegal de personas mayas mediante navíos.
En los años recientes, señaló, se han descubierto otros naufragios esclavistas: las naves Clotilda y Henrietta Marie, en Alabama y Florida, Estados Unidos, respectivamente; El Trovador, en República Dominicana; y el San José, en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, pero todos eran lo que se conocía como barcos negreros, aquellos que por más de 400 años sustrajeron personas de África para venderlas en el continente americano.
El vapor La Unión se localizó arqueológicamente en 2017, durante el desarrollo del Proyecto Integral para la Protección, Conservación, Investigación y Difusión del Patrimonio Cultural Subacuático de la SAS, en coordinación con el Centro INAH Yucatán y los habitantes de la región; ese año, se ubicaron los remanentes de un barco inicialmente nombrado Adalio, en homenaje al abuelo del pescador Juan Diego Esquivel, quien guió a los arqueólogos al sitio.
Se observó que correspondía a un vapor fechado entre 1837 y 1860, cuando esos barcos eran impulsados con un sistema de calderas, máquinas con balancín y ruedas de paleta tipo Misisipi. Pese a que las calderas estallaron y la embarcación se incendió, la sentina —parte inferior del casco, en la zona más baja de la sala de máquinas y justo por encima de los doblefondos— descendió siete metros desde la superficie hasta el fondo de las aguas someras.
Al cubrirse de arena, la madera del fondo del casco se conservó hasta ahora, lo mismo que elementos aún reconocibles, como las ruedas de paleta, calderas, compartimentos y objetos para la sujeción como pernos de cobre; además, se identificaron artefactos relacionados con la vida cotidiana a bordo, entre ellos, fragmentos de vidrio de botellas y cerámica e, incluso, ocho cubiertos de latón que eran utilizados por los pasajeros de primera clase.
Tras esa primera temporada de campo, el equipo de la SAS comenzó a indagar en los archivos provinciales de Yucatán y Baja California Sur, así como en los nacionales de México, Cuba y España. Luego de un proceso de tres años, se logró reunir la información suficiente para corroborar que el Adalio es, en realidad, el vapor La Unión.
Barba refirió que los elementos de coincidencia fueron, por ejemplo, que las calderas se encontraron estalladas y la madera presentaba evidencia de un incendio; la sintonía entre la tecnología vista en campo y la descrita en los planos del barco










