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Montserrat Magaña
Actualmente la moda y la alta costura se ha vuelto un foco de interés y atención hasta para los que están alejados completamente de este mundo. Aquellos quienes combinan un outfit idéntico todos los días.
Podrían ser camisas negras y jeans, lo único que cambia es la actitud de cada día, porque la ropa si bien, no es la misma, puede ser idéntica durante meses.
La moda siempre ha sido una forma de expresión, elegancia y personalidad. Sin embargo, el cine ha logrado acercar el mundo de la alta costura a millones de personas que antes lo veían como algo lejano o exclusivo. Una de las películas que más influyó en esto fue “The Devil Wears Prada”, una producción que mostró el glamour, la presión y el prestigio de la industria de la moda a través de personajes icónicos y marcas de lujo reconocidas mundialmente, entre ellas Dior.
La alta costura no es simplemente usar una bolsa costosa o subir fotos estéticas a redes sociales, va muchas más allá, pues hay una historia, cultura, diseño, referencias artísticas y conocimiento profundo de las maisons de lujo. Firmas como DIOR representan décadas de tradición, perfección artesanal y una identidad construida mucho antes de que la moda se volviera “viral”. Aun así, después de películas como “The Devil Wears Prada”, surgió una generación que consume moda únicamente desde la apariencia superficial, creyendo que vestir beige y decir “quiet luxury” automáticamente les da elegancia.
Actualmente, muchas personas descubren marcas como Dior gracias a TikTok o Pinterest o el ya bien conocido Instagram. Comienzan a repetir tendencias sin conocer la historia detrás de ellas. Siguen tendencias pasajeras y reducen la elegancia a algo puramente visual y falso. Esto ha provocado que la moda pierda cierta exclusividad cultural y se convierta, en algunos casos, en una estética vacía para aparentar sofisticación.

Además, el interés masivo generado por “The Devil Wears Prada” creó la idea de que cualquiera puede opinar sobre alta costura sólo por haber visto una película, pero conocer sobre moda implica mucho más que admirar outfits cinematográficos, requiere criterio, sensibilidad estética y comprensión de la industria. No todo el que consume contenido “fashion” entiende realmente el valor artístico y simbólico de la alta costura.
The Devil Wears Prada logró acercar la moda de lujo al público general y despertar fascinación por marcas como Dior, pero también abrió la puerta a una visión superficial del lujo. La alta costura dejó de ser únicamente un espacio de conocimiento y exclusividad para convertirse en una tendencia aspiracional donde la apariencia importa más que la verdadera comprensión del mundo de la moda.












