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El frágil acuerdo de dos semanas entre Estados Unidos e Irán enfrenta su prueba más dura. Este jueves, el portavoz de la cancillería iraní, Esmaeil Baghaei, fue tajante: la continuidad de las conversaciones para finalizar la guerra está supeditada a que Washington garantice el cese de la ofensiva israelí en Líbano. Esta postura choca de frente con la versión de la Casa Blanca e Israel, quienes insisten en que el frente libanés es una “escaramuza aparte”.
La tensión escaló tras los bombardeos del miércoles en Líbano, que dejaron más de 300 muertos. En respuesta, el líder supremo Mojtaba Jamenei advirtió que Irán llevará la gestión del Estrecho de Ormuz a una “nueva fase”, mientras el país lamenta la muerte de Kamal Kharazi, asesor principal del líder supremo, herido en ataques previos.
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El Estrecho de Ormuz: Un cuello de botella económico
A pesar del anuncio de reapertura, el tráfico en esta vía marítima crucial es casi inexistente. Datos de MarineTraffic confirman que solo tres petroleros transitaron el jueves, ante el temor de las navieras por la falta de directrices claras y la amenaza de Irán de imponer “peajes” soberanos, idea que Donald Trump ya calificó de inaceptable.
Esta parálisis está golpeando duramente a sectores estratégicos:
Crisis de insumos: La falta de tránsito de fertilizantes y urea, sumada a los aranceles, está “asfixiando” a los agricultores (especialmente en regiones como Iowa, EE. UU.), quienes enfrentan costos récord en diésel.
Incertidumbre energética: La desconfianza de las compañías de seguros mantiene los fletes en niveles prohibitivos, impidiendo que el petróleo fluya hacia los mercados internacionales pese a la tregua nominal.
Diplomacia bajo fuego y nuevos ataques con drones
El panorama se complica con el reporte de ataques con drones hostiles en Kuwait, que el gobierno local atribuye a Irán y sus aliados, socavando los esfuerzos de paz. Mientras tanto, en Washington, Trump presiona a los aliados de la OTAN para que asuman un papel activo en la seguridad del estrecho, lanzando críticas a la organización por su supuesta ausencia en momentos críticos.
Aunque Israel ha sugerido la posibilidad de negociaciones directas con Beirut para desarmar a Hezbolá —aparentemente a petición de Trump—, la respuesta libanesa es firme: no habrá diálogo bajo el fuego de los bombardeos.













