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A 4 años del alza en la tarifa, el transporte público de Puebla sigue sin cámaras de vigilancia.
Carlos Tlalolin
Actualmente en Puebla son pocas las unidades del transporte público que cuentan con cámaras de seguridad instaladas, generando descontento en los usuarios contra los concesionarios que se comprometieron a mejorar el servicio de sus unidades e instalar cámaras de videovigilancia, sistema localizador GPS y botones de pánico.
Fue bajo el Gobierno de Miguel Barbosa Huerta que el 12 de octubre de 2020 fue publicado en el Periódico Oficial del Estado (POE) el “Acuerdo para la Mejora y Dignificación del Transporte Público” que oficializó el alza de la tarifa a un 31 por ciento para combis y un 29 por ciento para autobuses y micros.
Muchas de las unidades que transportan gran cantidad de pasajeros diarios se mantienen en las condiciones previas al alza de tarifa. “El gobierno ha sido muy permisivo con los concesionarios, porque nada ha mejorado, sigue siendo el transporte inseguro”, expresó una usuaria.
El requisito principal para poder cobrar de 5 a 8 pesos en combis, y de 6 a 8.5 en autobuses, aun respetando el pasaje gratis para discapacitados, 4 pesos para personas de la tercera edad y 6 pesos para estudiantes con credencial vigente en temporada escolar; fue la instalación de cámaras de videovigilancia, una al frente y otra en la parte trasera, conectadas al C5 como medida de seguridad, tanto para los usuarios como los choferes.
Los usuarios siguen expresando su preocupación por la falta de revisión a los concesionarios para la implementación efectiva de videovigilancia y exigen una garantía a la seguridad.










