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La ceremonia luctuosa la encabezó el ex gobernador Melquiades Morales –
Ismael Bermejo
Han pasado ya 29 años del artero asesinato de quien fuera el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la presidencia de la República, Luis Donaldo Colosio Murrieta.
La tarde del 23 de marzo de 1994, la colonia Lomas Taurinas en Tijuana, fue el escenario perfecto para terminar con la vida del político de Sonora y con ello generar un cambio en la vida política del país.
En Puebla, un grupo de militantes del PRI encabezados por el ex gobernador Melquiades Morales Flores, la diputada Silvia Tanús Osorio, José Chedraui Budib e integrantes de la dirigencia estatal, rindieron un homenaje a Colosio Murrieta.
En el parque que lleva su nombre en el centro de Puebla, se recordaron algunas de sus frases célebres:
“Veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales”, o “Provengo de la cultura del esfuerzo y no del privilegio”.
No faltó la guardia de honor, el arreglo floral, los abrazos, los lentes negros y los trajes obscuros, el vigésimo noveno aniversario del magnicidio, como cada año, nos lleva a la pregunta obligada, como sería actualmente México si Colosio no hubiera muerto.










