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El presidente Donald Trump confrontó directamente al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, tras las recientes acciones militares israelíes en el Líbano, las cuales han puesto en riesgo las frágiles conversaciones diplomáticas entre Washington y Teherán. La tensión entre ambos mandatarios quedó expuesta después de que Trump confirmara, en una entrevista para el podcast Pod Force One, haberle dicho a Netanyahu que estaba “completamente loco” durante una llamada telefónica el pasado lunes.
Trump, quien se mostró “un poco molesto” por el constante conflicto de Israel con el Líbano, reconoció haber reclamado al premier israelí por lo que consideró una falta de gratitud. Pese al incidente, el mandatario estadounidense matizó que mantiene una buena relación de trabajo con Netanyahu, describiéndolo como alguien con quien puede estar en desacuerdo por la mañana y alcanzar un pacto por la tarde. Por su parte, Netanyahu restó importancia al roce, calificándolo como un “desacuerdo táctico” común entre aliados.
Sin embargo, los expertos advierten que este episodio refleja una fractura en la estrategia de la Casa Blanca, a casi 100 días del inicio de los ataques entre Estados Unidos e Irán. Mientras Trump busca consolidar un alto el fuego y abrir canales para discutir el programa nuclear iraní —además de asegurar el libre tránsito en el Estrecho de Ormuz—, las operaciones militares de Israel contra Hezbolá han complicado las condiciones de Teherán, que insiste en que cualquier cese al fuego debe incluir al territorio libanés.}

El desafío para la administración Trump es mayor ante una opinión pública estadounidense cada vez más crítica con el respaldo histórico a Israel; encuestas recientes del Pew Research Center indican que el 60% de los ciudadanos tiene ahora una visión negativa de ese país. En este escenario, figuras conservadoras han cuestionado públicamente si la presión del lobby proisraelí arrastró a Estados Unidos a una guerra no deseada contra Irán, una narrativa que tanto la Casa Blanca como el gobierno de Netanyahu han negado enfáticamente.










