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El Estrecho de Ormuz se convirtió este jueves en el escenario de un violento intercambio bélico que amenaza con descarrilar el proceso de paz iniciado el pasado 7 de abril. El Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) informó que sus fuerzas bombardearon instalaciones militares en territorio iraní tras interceptar un ataque “no provocado” contra destructores de la Marina que transitaban hacia el Golfo de Omán.
Según el reporte oficial, los buques estadounidenses USS Truxtun y USS Mason fueron blanco de una ofensiva coordinada que incluyó misiles de crucero, drones y enjambres de embarcaciones menores. Aunque Washington asegura haber neutralizado la amenaza sin sufrir bajas, la respuesta fue inmediata y contundente, impactando centros logísticos y de mando en la costa de Irán.
Desde Teherán, la versión es diametralmente opuesta. La Guardia Revolucionaria Islámica afirmó que su ofensiva fue un acto de “respuesta inmediata” luego de que las fuerzas estadounidenses atacaran previamente a un buque petrolero iraní. A través de canales oficiales en Telegram, el alto mando militar de Irán aseguró que sus ojivas explosivas causaron daños de consideración a la flota enemiga, obligando a tres buques invasores a huir de la zona.
Esta escalada ocurre en un contexto de asfixia económica, donde el gobierno de Donald Trump mantiene un bloqueo activo de los puertos iraníes bajo el “Proyecto Libertad”, una iniciativa que busca impedir las exportaciones de crudo de Teherán para forzar negociaciones tras la guerra iniciada en febrero.
Sin embargo, lo que más ha sorprendido a la comunidad internacional son las declaraciones del presidente Donald Trump. En una entrevista telefónica para ABC News, el mandatario estadounidense restó importancia a la gravedad del bombardeo, calificando los ataques de su país como un “golpecito cariñoso” (love tap). A pesar de la movilización de misiles y el uso de fuerza letal, Trump insistió en que el pacto de no agresión sigue en pie.

“El alto el fuego continúa. Está en vigor”, sentenció, en un tono que contrasta con la realidad de los destructores interceptando misiles de crucero en una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta. Por ahora, el mundo observa con cautela si este “golpecito” es el preludio de un retorno a las hostilidades totales o una táctica de presión en el complejo tablero de Oriente Medio.
“El alto el fuego continúa. Está en vigor. Los ataques fueron solo un golpecito cariñoso (love tap)”. — Donald Trump, Presidente de Estados Unidos.








