Tiene una extensión de 494 metros y, su altura de hasta 85 metros lo convierte en una atracción a evitar para todo el que sufra de vértigo.

La empresa encargada de su construcción instaló unas cuerdas de sujeción que pesan ocho toneladas para evitar el balanceo excesivo del puente. Aun así, caminar a 28 pisos del suelo por un camino de 65 centímetros de ancho y medio kilómetro de largo debe imponer respeto.

El puente en suspensión se construyó como reemplazo de un puente anterior, el Europabrücke, que había sido inaugurado en 2010 y destruido solo dos meses después por un desprendimiento de rocas. Para evitar que los senderistas tuvieran que descender 500 metros en el valle y después subir por el otro lado, las autoridades de Randa invirtieron 750.000 francos suizos ($780.000) en la construcción de un nuevo puente peatonal, ahora ha sido terminado

Con información de: Gizmodo