Participan investigadores de la Red para los Estudios del Cambio Climático de la UNAM y la Red temática del Conacyt sobre Patrimonio Biocultural de México

Redacción

 Para iniciar un trabajo colaborativo y generar propuestas que incidan en políticas públicas que permitan a los pueblos originarios enfrentar con mejores estrategias los efectos del cambio climático, se realizó el Taller “Regiones bioculturales y cambio climático en México”, organizado por la BUAP. A través del Departamento de Investigación en Biodiversidad, Alimentación y Cambio Climático, del Instituto de Ciencias (ICUAP), se logró reunir a más de 20 investigadores integrantes de la Red para los Estudios del Cambio Climático (PINCC) de la UNAM y la Red temática del Conacyt sobre Patrimonio Biocultural de México. Este encuentro fue financiado por un proyecto que presentó ese departamento del ICUAP, a través de una convocatoria emitida por la UNAM.

 El proyecto consiste en una evaluación de las regiones bioculturales del país y el impacto que tendrían en diferentes escenarios de cambio climático. Los resultados se presentarán en el Noveno Congreso Nacional de Cambio Climático, el 8, 9 y 10 de octubre próximo, con sede en esta Universidad. Por su parte, el doctor Benjamín Ortiz Espejel, quien organizó este taller, destacó que uno de los grandes logros que han tenido los trabajos realizados por estos cuerpos académicos fue incorporar en el Plan Nacional de Desarrollo el concepto de regiones bioculturales, gracias al aporte de estas redes dentro de los foros de consulta que organizó el gobierno federal. “Ahora buscamos avanzar en propuestas de aplicación de política pública para las regiones bioculturales, tanto en términos de adaptación al cambio climático, como en su participación de sabiduría. Pensamos que ellos poseen conocimientos milenarios que en relación con el cambio de clima pueden ser piezas importantes para crear estrategias de adaptación a nivel nacional”.

QUÉ ES LA BIOCULTURALIDAD

Una región biocultural es el territorio donde históricamente conviven pueblos originarios con sus ecosistemas, además de resguardar su preservación. Asimismo, la biocultura también puede integrar conocimientos de otros sectores como campesinos o población urbana. En tanto, los pueblos indígenas, habitantes de las regiones bioculturales, son los sectores más vulnerables al cambio climático por su condición de pobreza y marginación, pero también porque son quienes resienten el cambio en los ciclos pluviales, el aumento de calor y la sequía, factores que se relacionan directamente con su desarrollo al ser productores primarios, explicó en entrevista la coordinadora de la Red temática de Patrimonio Biocultural de México, la doctora Diana Luque Agraz. La académica detalló que las emisiones de gases de efecto invernadero provienen en un 80 por ciento de los países más industrializados, como China y Estados Unidos, pero contradictoriamente los países pobres son los que más resienten sus efectos y sin embargo estas comunidades son las únicas que están mitigando el impacto de estos gases gracias al cuidado que hacen de sus bosques y ecosistemas. Destacó que el interés de la red que coordina, además de estudiar a estas regiones, es darles acompañamiento, pues su trabajo no solo se limita al análisis y la producción académica. El objetivo es saber a qué condiciones se enfrentan y cómo es progresivo este cambio, pero también saber qué zonas servirán como mitigación, por el contenido de la cultura y por su manejo de la biodiversidad. “Nosotros tenemos un esquema de investigación, aplicada, participativa y en diálogo de saberes; es decir, todo el saber académico se registra a un lado de las comunidades y esa es una de las grandes cualidades del trabajo que desarrollamos los 257 investigadores que participan en la red en 26 estados de país”.

EL CAMBIO CLIMÁTICO ES YA UNA REALIDAD

Por su parte, el doctor Carlos Gay García, coordinador del PINCC de la UNAM, calificó este taller como un ejercicio de intercambio de conocimientos con una perspectiva de participación multidisciplinaria. “Nuestra aportación en este taller es dar un marco de referencia sobre cómo las comunidades van a tener que ir adaptándose porque el clima cambia y así seguirá. Y aunque el porcentaje de calentamiento global se supone que dependerá de las negociaciones y acuerdos internacionales, las predicciones coinciden en que el planeta se calentará más de dos grados para fin de siglo y esto a fin de cuentas afectará a las comunidades tanto rurales como urbanas, aunque en las regiones bioculturales el efecto será mayor por estar más en contacto con la naturaleza”, señaló. En la red de cambio climático hay 30 instituciones y más de 170 integrantes. Es una red que surge a partir del programa de investigación del cambio climático de la UNAM, a la cual pertenece la BUAP.