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La UPAEP trabaja en proyectos satelitales y analiza nuevas opciones de posgrado especializado
Exclusivas Puebla
Puebla tiene la oportunidad de desarrollar un ecosistema aeroespacial que conecte la infraestructura aeroportuaria con la industria, la investigación y la formación de talento especializado. Ante este panorama, la UPAEP propone fortalecer la colaboración entre universidades, empresas y gobierno para sentar las bases de un clúster que genere oportunidades tecnológicas en la región.
Omar González González, Director de la Facultad de Sistemas Inteligentes e Ingeniería Aplicada de la UPAEP, señaló que los proyectos de modernización del Aeropuerto Internacional Hermanos Serdán representan una oportunidad para ampliar las capacidades productivas del estado.
El académico se refirió a la inversión superior a mil millones de pesos anunciada para modernizar el aeropuerto y al proyecto regional que contempla más de 8 mil millones de pesos. Entre los objetivos se encuentra aumentar la capacidad instalada a 2.8 millones de pasajeros, aproximadamente el doble de la actual, además de desarrollar una zona comercial con hoteles, servicios y establecimientos.
Sin embargo, González González destacó que la infraestructura, por sí sola, no garantiza el desarrollo de una industria aeroespacial. Para aprovechar estas oportunidades, consideró necesario vincularla con empresas, laboratorios, investigación, desarrollo tecnológico y profesionistas con conocimientos especializados.
Investigación y formación para desarrollar la industria
Héctor Simón Vargas Martínez, Director del Centro de Investigación y Desarrollo Aeroespacial de la UPAEP, explicó que México cuenta con clústeres consolidados, como el de Querétaro, y que Puebla puede avanzar hacia un modelo similar mediante la colaboración entre instituciones educativas, gobierno e industria.
En este proceso, la UPAEP ha trabajado en proyectos satelitales como AztechSat 1 y Gxiba-1, además de participar en iniciativas para desarrollar tecnología espacial en México. Entre ellas, mencionó el proyecto satelital federal Ixtli y una iniciativa vinculada con la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación para desarrollar módulos destinados a satélites que se construirán en el país.
El fortalecimiento de estas capacidades también busca preparar a estudiantes para incorporarse a empresas especializadas, participar en proyectos de investigación o emprender en el sector. Como parte de las posibilidades académicas a futuro, González González señaló que la Facultad de Sistemas Inteligentes e Ingeniería Aplicada, analiza la viabilidad de crear un programa de posgrado enfocado en propulsión, sistemas aeroespaciales, diseño y materiales avanzados.
Por su parte, Adrián Cruz de Jesús, profesor del Decanato de Ingenierías, destacó la importancia de fortalecer la formación práctica. Informó que profesores de la Facultad obtuvieron certificaciones de Tripoli, organización vinculada con la cohetería de alta potencia, para trabajar con motores de combustible sólido y materiales peligrosos bajo procedimientos de seguridad.
Esta preparación permitirá reforzar los protocolos de trabajo y transmitir conocimientos técnicos a los estudiantes que participan en proyectos de diseño, fabricación y lanzamiento de cohetes.
Estudiantes llevan la ingeniería del aula a la práctica
La formación aplicada se refleja en el trabajo de Milvus Rocket, una escudería multidisciplinaria integrada por alrededor de 40 estudiantes de distintas carreras y semestres. Su capitana, Ibi Iriel García Alcántara, explicó que el equipo desarrolla sus cohetes desde cero, con actividades que incluyen el diseño de estructuras, la fabricación del fuselaje, la electrónica, las pruebas y el trabajo con motores.
La certificación en procedimientos de seguridad abre nuevas posibilidades para el equipo, que busca participar en competencias internacionales. Además de los conocimientos técnicos, sus integrantes desarrollan habilidades de organización, liderazgo, gestión de patrocinios y trabajo colaborativo.
Otro ejemplo es Maverick, equipo integrado por estudiantes de Ingeniería Aeroespacial que obtuvo el primer lugar en el Hidro Challenge 2026, competencia de cohetería propulsada por agua realizada en el Centro de Innovación e Investigación de Tecnología Avanzada.
Aldo Flores Pérez, integrante del equipo, destacó que la experiencia les permitió aplicar conocimientos en un proyecto tangible y resolver problemas técnicos bajo presión. Como siguiente objetivo, el equipo se prepara para una competencia en Costa Rica.
Los académicos coincidieron en que estas experiencias muestran la importancia de integrar conocimientos teóricos con proyectos reales y fortalecer la colaboración entre las distintas áreas de ingeniería.
Para la UPAEP, el reto consiste en que Puebla no sea únicamente un punto de conexión aérea, sino una región capaz de vincular infraestructura, empresas, investigación y capital humano. La construcción de un ecosistema aeroespacial requerirá coordinación entre los sectores público, privado y académico, así como una formación constante que responda a las necesidades de una industria en evolución.









