Rafael Moreno Valle, el gobernador de Puebla que ya ha anunciado, buscará ser candidato presidencial por el Partido Acción Nacional (PAN), es desde la perspectiva de académicos, periodistas, activistas y organizaciones sociales un político sin sustento, quien ha manejado la supuesta transformación de Puebla como un entramado publicitario, con un costo millonario y que no tiene otro objetivo que sustentar su sueño presidencial.


Los analistas han realizado inclusive foros ciudadanos en los que se denuncia el estilo de gobernar de Moreno Valle: “Adicto a las escenografías”, “intolerante a la crítica y a la movilización social”, “represor”, “persecutor”, “opaco”, “totalitario”. En fin, “un riesgo para el país”.
Además, los participantes de dichos foros sostienen que el principal logro que enarbola Moreno Valle: “Que toda la obra de su sexenio la hizo sin pedir un solo peso prestado”, es una gran mentira, pues al concluir su gobierno dejará a la entidad con la mayor deuda pública en la historia del país.
Señalan los analistas que los compromisos a pagar en las próximas tres décadas son superiores a los 85 mil millones de pesos, casi el triple de la deuda que dejó el priista Humberto Moreira, en Coahuila.
Los analistas destacan además que durante el periodo gubernamental del panista, la población que vive en pobreza en Puebla se incrementó en 3%. Además, en el sexenio que concluye en Puebla, hubo retrocesos graves en aspectos como la gobernabilidad, la seguridad pública, el equilibrio de poderes, la transparencia y el respeto a los derechos humanos. En especial, destacan que la presencia del crimen organizado se disparó en Puebla durante el sexenio morenovallista, teniendo su mayor foco rojo en la zona conocida como el “corredor del huachicol”, que abarca más de 20 municipios.