🎧 Usa el reproductor para escuchar esta nota
Por Isaac Romero
El mundo del boxeo se viste de luto. Este jueves se confirmó el sensible fallecimiento del exboxeador puertorriqueño Prichard Colón a los 33 años de edad, tras luchar durante más de una década contra las secuelas irreversibles de una grave lesión cerebral provocada en el encordado en 2015.
La triste noticia fue dada a conocer por su padre, Richard Colón, a través de un emotivo mensaje en sus redes sociales, en el cual agradeció el constante apoyo de la afición a lo largo de los años. “Lamento informarles la partida de mi hijo Prichard de este mundo terrenal. Ahora está en un mejor mundo. Hice todo lo posible por cumplirle su deseo, su sueño de traerlo de vacaciones a Puerto Rico como tanto él deseaba”, expresó su progenitor.
La tragedia que cambió la vida de Colón ocurrió el 17 de octubre de 2015 en Fairfax, Virginia, durante su combate frente a Terrel Williams. En aquella contienda, el prospecto boricua —quien marchaba invicto con una marca de 16-0— sufrió constantes golpes ilegales en la nuca (“golpes de conejo”), los cuales le provocaron un severo hematoma subdural. Tras colapsar en el vestidor, Prichard entró en un coma prolongado y requirió cuidados especializados de por vida por parte de su familia, con su madre Nieves Meléndez a la cabeza de sus terapias.
El trágico desenlace de su carrera dejó una marca imborrable en el deporte de los puños. Su caso impulsó la creación de la “Regla Prichard Colón” por parte del Consejo Mundial de Boxeo (WBC) en 2016 para sancionar de forma severa las faltas en la nuca. Años más tarde, en junio de 2021, el organismo le otorgó el cinturón verde y oro como campeón honorario, inmortalizando el legado y la valentía de un guerrero que inspiró a toda la comunidad boxística.












