Inicio EDUCACIÓN La BUAP, una universidad de primer nivel por su calidad: Carlos Ponce

La BUAP, una universidad de primer nivel por su calidad: Carlos Ponce

 

El egresado orgullo BUAP se desempeña en la Universidad de California, desde donde ha desarrollado un método alternativo para la detección más rápida y a menor costo, que las técnicas actuales, del SARS-CoV-2

Redacción

Además de generar conocimiento en procesos fundamentales de la Biología Celular sobre alteraciones en el transporte de proteínas, lo cual incide en el desarrollo de diversos padecimientos —infecciones virales, enfermedades genéticas, metabólicas o neurodegenerativas—, sus investigaciones han contribuido a crear métodos alternativos para la detección rápida y de bajo costo del virus SARS-CoV-2, al alcance de cualquier laboratorio básico del mundo, de reciente publicación en la revista especializada Journal of Clinical Microbiology. Su nombre: José Carlos Ponce Rojas, egresado BUAP, quien hoy se desempeña en el Departamento de Biología Celular, Molecular y del Desarrollo (MCDB), de la Universidad de California, en Santa Bárbara.

Oriundo de Los Reyes de Juárez, un municipio situado en el centro del estado, reconoce dos influencias en su vida: su vocación por el estudio y su incursión en la música como medio para sostener sus estudios —fue parte de bandas musicales, incluso de un mariachi integrado por familiares—. A la distancia, hoy establece vasos comunicantes entre la música y la ciencia: “La música estimuló mucho mi creatividad y mi pasión por las artes; en cierto modo siento que la ciencia es otra manera de hacer arte”.

A la BUAP ingresó en 2004 para estudiar la Licenciatura en Biomedicina, en la Facultad de Medicina, de donde recuerda con gran cariño su tiempo de estudiante: “Compartía el departamento con compañeros de Medicina, y juntos pasamos grandes momentos, unidos por la misma oportunidad que la BUAP nos ofrecía, todos provenientes de comunidades rurales”.

Más tarde, estudió la maestría y el doctorado en Ciencias Bioquímicas, en el Instituto de Fisiología Celular de la UNAM. A la Universidad de California, con sede en Santa Bárbara, Estados Unidos, llegó para realizar una estancia posdoctoral adscrito al laboratorio del doctor Diego Acosta-Alvear, cobijándolo desde 2018 como su centro de trabajo. 

Como muchos jóvenes de generaciones recientes, el doctor Ponce Rojas se formó sin interrupción hasta concluir sus estudios de posgrado en 2017. Así mismo, como muchos jóvenes de comunidades rurales, logró una formación profesional y científica gracias a su voluntad y empeño, pero también a las oportunidades que brinda la universidad pública.

A la BUAP la califica como una institución de primer nivel, extraordinaria y completa: “Todo el conocimiento que necesitaba estaba disponible para mí, siempre se me otorgaron las herramientas y los conocimientos necesarios para desarrollar mi potencial profesional y personal”. Destaca, además, “la accesibilidad de la BUAP, ya que probablemente no hubiera podido estudiar una carrera universitaria de no tener una universidad pública tan importante como esta en nuestro estado”.

De la música a la Biología Celular

A la BUAP llegó en 2004 y desde entonces quedó fascinado con la Biología Celular y Molecular: “Me preguntaba cómo es que procesos moleculares tan extraordinarios son orquestados en el ciclo de vida de las células”.

Durante sus estudios de pregrado, en la Licenciatura en Biomedicina, ingresó al laboratorio del doctor Osvaldo Vindrola Asti, en el Instituto de Fisiología, quien fomentó su interés por el estudio del transporte del proteoma, y donde estudió la vía de secreción, una vía de transporte de proteínas que secreta hormonas tan importantes como la insulina. “Supe inmediatamente que este campo de la Biología Celular era al que me quería dedicar en la vida”.

Las investigaciones del doctor Carlos Ponce Rojas se centran en comprender los medios por los cuales el proteoma —conjunto de proteínas que una célula produce— es distribuido a los diferentes compartimientos celulares. Por otro lado, también investiga las respuestas de estrés activadas cuando las proteínas no llegan a su destino final de manera adecuada, lo cual puede derivar en muerte celular y en el desarrollo de enfermedades.

“Durante el ciclo de vida de cualquier célula eucarionte, el genoma sirve de molde para producir proteínas que llevan a cabo funciones diversas y vitales para la supervivencia y la reproducción. Todo el conjunto de proteínas que una célula produce se denomina el proteoma. Una célula tiene miles de proteínas diferentes;  por otro lado, las células tienen una arquitectura exquisita que se compone de compartimentos internos complejos”, explica. 

En su opinión, el impacto científico de sus investigaciones radica en conocer los mecanismos que transportan al proteoma en células eucariontes, además de incrementar el conocimiento en procesos fundamentales de la Biología Celular, aumentan la oportunidad de desarrollar terapias por problemas en los que el transporte de proteínas se encuentra alterado: desde infecciones virales, hasta enfermedades genéticas, metabólicas o neurodegenerativas.

Pese a su corta carrera científica, sus estudios han arrojado resultados importantes:  han permitido describir mecanismos novedosos por los cuales las proteínas son llevadas a la mitocondria, que es un organelo de doble membrana, encargado, entre otras cosas, de la producción de energía en células eucariontes. “En mis investigaciones durante el posgrado, en mi estancia en el laboratorio de la doctora Soledad Funes, describí la asociación funcional de una proteína soluble del citoplasma y otra de la membrana externa de la mitocondria, que favorecen el transporte de proteínas al interior de la mitocondria”.

Si bien la música fue una de sus pasiones tempranas, tuvo que abandonarla en aras de una formación profesional ligada a la ciencia, en la cual hoy vuelca la creatividad que esta, en su momento, despertó en él. Pero, sin duda, el mayor sacrificio del doctor Carlos Ponce fue salir de la casa materna a los 17 años para iniciar su fructífera carrera.

“Ahora que vivo en California, todos esos sacrificios me han ayudado a crecer y a sentirme una persona completa y autosuficiente, feliz de trabajar haciendo lo que me apasiona en la vida: estudiar Biología Celular y Molecular”.

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