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Jacqueline Méndez
Una decisión imprudente y una huida que hoy indigna a Puebla. Luz María N., de 21 años, estudiante de la Universidad IEU, fue identificada como la presunta responsable de la megacarambola registrada el miércoles 10 de diciembre en la Vía Atlixcáyotl, a la altura de Vía San Ángel, un choque múltiple que dejó dos jóvenes muertas y varios heridos.
La joven conducía un Volkswagen Golf gris, vehículo que le habría sido prestado por su amiga Paola, de 18 años, propietaria del automóvil, quien viajaba como copiloto. De acuerdo con testimonios, Luz María N. apenas estaba aprendiendo a manejar, cuando perdió el control del vehículo y provocó la colisión en cadena de cinco unidades.
La primera víctima fue Mary Carmen “Mayca”, de 25 años, cajera de un banco, quien se dirigía a su trabajo y murió de forma inmediata tras el impacto. Paola quedó prensada entre los fierros y, pese a ser trasladada con vida, falleció días después, convirtiéndose en la segunda víctima mortal del siniestro.
Un testigo que decidió permanecer en el anonimato relató que en el Golf viajaban cinco jóvenes: tres hombres y dos mujeres. Tras el choque, los tres varones y la conductora lograron salir por su propio pie; sin embargo, Paola quedó atrapada, lo que obligó al testigo a solicitar auxilio de emergencia. La ambulancia, aseguró, tardó entre 10 y 15 minutos en llegar.
Antes de abandonar el sitio, la conductora intentó justificar lo ocurrido, señalando que una camioneta “le cerró el paso” y la proyectó contra los demás vehículos. No obstante, minutos después se dio a la fuga, incluso antes del arribo de los socorristas, dejando a sus amigos y a la dueña del automóvil abandonados en el lugar.
La huida permitió que Luz María N. permaneciera prófuga durante aproximadamente tres días, mientras el caso generaba indignación social por la falta de auxilio a las víctimas y la gravedad de las consecuencias.
La Universidad IEU confirmó que las personas involucradas son estudiantes de dicha institución, aunque se deslindó de cualquier responsabilidad y aseguró que colabora con la Fiscalía General del Estado para el esclarecimiento de los hechos.
Hoy, el caso se ha convertido en símbolo de imprudencia, abandono y exigencia de justicia, mientras dos familias enfrentan el duelo por una tragedia que, de acuerdo con testigos, pudo evitarse.










