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El ex priista logró una curul en el Congreso del Estado en las elecciones pasadas, gracias al efecto AMLO
Eduardo Sánchez
Bien dicen que ¡no hay peor enemigo que aquel que está en tu interior!, un dicho que desde hace un par de meses debe estar retumbando en los oídos de la militancia de Morena, tras los actos de su diputado local Héctor Alonso Granados. Este legislador ex priista logró una curul en el Congreso del Estado durante las pasadas elecciones, no por su simpatía o gran número de seguidores, sino que fue beneficiado del efecto AMLO al contender por Morena. Con un pasado cuestionable por su intolerancia a la crítica y sus agresiones con periodistas poblanos que han llegado hasta los tribunales, Héctor Alonso figuró una vez más como diputado y durante sus primeros meses evidenció parte de lo que tenía para el partido en este 2019.
Durante noviembre pasado, se rumoraba que Alonso Granados buscaba reemplazar a José Juan Espinosa, en su cargo de presidente de la Mesa Directiva en el Congreso del Estado. Esto, luego de que el periódico Intolerancia dio a conocer que en esta semana podría realizarse un acuerdo para realizar el cambio de presidente de la Mesa Directiva. Aunado a esto, pocas son las acciones que se le pueden contar a Héctor Alonso, en su labor como legislador, pues se encuentra entre los 11 diputados que al término del primer periodo de sesiones no presentaron una sola iniciativa, pero sí cobraron su salario mensual. Los problemas para Morena se agravaron a finales de enero, cuando los disturbios por la elección del interino llegaron a su fin, pues Alonso conformó un bloque morenista para hacer frente a los anuncios de Yeidckol Polevnsky, lideresa nacional del partido, sobre repetir la candidatura de Luis Miguel Barbosa. Seis legisladores, liderados por Granados, solicitaron a la dirigencia nacional abrir un proceso de selección de candidato a la gubernatura, pues argumentaron que el senador Alejandro Armenta (otro político ex priista), era la mejor opción para contender por el puesto de gobernador.
Los embates contra Barbosa continuaron, pues aseguró que, debido a la salud del ex candidato, no sería una buena opción: “Lamentablemente hemos visto el deterioro de su salud (Luis Miguel Barbosa), ha ido en aumento y Puebla no puede arriesgarse”, declaró. En su último actuar, Alonso acudió al Senado para acusar que el Gobierno del Estado estaba realizando espionaje, persecuciones, así como amenazas contra al menos 60 ediles. Sin presentar prueba alguna, señaló a Fernando Manzanilla Prieto, secretario general de Gobierno como el principal orquestador.
DIPUTADO AFICIONADO A LOS GOLPES
En años pasados, cuando figuraba como legislador local, pero en representación del Partido Nueva Alianza, Granados fue estelar de escándalos en el Congreso del Estado. Uno de ellos fue su discusión con un fotoperiodista del periódico Milenio, a quien en 2011 amenazó con golpearlo, tras haber contestado su celular en medio de una sesión. En ese mismo año, pero en diciembre, nuevamente incitó a los golpes a reporteros de Ultra Noticias y Grupo Sexenio. En este caso, los acusó de haber rechiflado mientras intervenía en una de las sesiones del Congreso, la pelea llegó hasta la sala de prensa. En ambos casos, se procedió de manera legal contra el diputado, aunque el problema no pasó de ahí. Cabe mencionar que, en el segundo caso, el entonces diputado Enrique Doger declaró que fue él quien abucheó a Granados y no los reporteros.










