Aunque el gobierno federal asegura que se cumplió con el objetivo de vacunar a los mayores de 60 años, al menos con una dosis, en realidad se inmunizó a 4 millones menos de los esperados

Expansión Política

A cuatro meses de que México se convirtió en uno de los primeros países en comenzar con la vacunación contra COVID-19 y está entre los 15 países que más dosis ha aplicado, apenas ha logrado inmunizar a 4.7% de la población con esquema completo.

De acuerdo con la Política Nacional de Vacunación, al 1 mayo tendrían que estar vacunadas 15.5 millones de personas, incluyendo a personal de salud de primera línea y restante, y a los de más de 60 años; sin embargo aunque se han aplicado 16.6 millones de dosis, solo 6 millones de personas –incluyendo a casi medio millón de docentes– cuentan con un esquema completo.

El gobierno de México anunció el 14 de febrero el arranque de la segunda fase de vacunación contra COVID-19 dirigida a adultos mayores de 60 años, estimados en 15.7 millones de personas.

“Ofrecimos que íbamos a vacunar a los adultos mayores aun con una dosis y cumplimos”, aseguró el presidente Andrés Manuel López Obrador, pese a que poco más de 11 millones son quienes han recibido al menos una inyección.

A 73 días del arranque de la vacunación a adultos mayores, 4 millones 803,383 cuentan con la prescripción completa de su vacunación y 5 millones 837,686 tienen al menos una dosis. El desfase se debe, según expuso el Ejecutivo, se debe a que “hay quienes no han querido vacunarse” y los van a convencer. Estos serían alrededor de 4 millones.

Para este sector de la población, se han destinado vacunas de Pfizer, Sinovac, Sputnik V y AstraZeneca, sobre ésta última surgieron dudas al señalar que en otros países había sido cancelada su aplicación por su posible relación con efectos adversos de trombosis. Especialistas exponen que es mayor el efecto negativo de no vacunarse, que de hacerlo.

“Recientemente, se han encontrado trombosis asociados a senos venosos (…) cuántos, no hay todavía acuerdo, si así fuera, sería uno de estos eventos entres 250,000 o 500,000 aplicaciones de vacuna (…) un millón de vacunas pueden salvar cientos y cientos de vidas y enfermedades graves y hospitalizaciones”, explicó Alejandro Macías, quien estuvo en la atención de la epidemia de influenza AH1N1 de 2009.

Al respecto, las autoridades explicaron que las vacunas son seguras y han recomendado su administración. A la fecha, se han registrado 16,561 casos de Eventos supuestamente atribuibles a la vacunación (ESAVIS), pese a que muchas personas desconocen cómo reportar reacciones tras la vacunación y algunos no lo han hecho.

México apostó por priorizar a personal médico de “primera línea” y grupos vulnerables más propensos a tener una enfermedad grave en caso de contagiarse, por lo que se está guiando por la edad, aunque desde la semana pasada decidió incluir a los docentes en el plan de vacunación, saltándose a miles de profesionales de la salud que aún no han sido inmunizados.

En ese contexto, el presidente ha pedido a médicos de instituciones privadas y de consultorios de barrio que esperen cuando les toque, pese a protestas y amparos con los que se ha solicitado que no se les haga a un lado. Apenas este miércoles, personal del Instituto de Nutrición –uno de los que convirtieron en unidades COVID– protestó a las afueras del hospital para hacer la petición.

La Secretaría de Salud reporta que 973,955 personas de este sector han sido vacunadas, de los cuales 813,264 cuentan con esquema completo y 160,691 con medio esquema. Una cifra también por debajo de lo que se había estimado que era de 1.1 millones.

En la Política Nacional, se plantea como personal en la segunda línea de atención al “que tiene contacto con pacientes con otras enfermedades y no son sospechosos de COVID, y que dada la dispersión comunitaria del virus SARS-CoV-2, pueden estar en un momento pre-sintomático y por lo tanto transmitir la infección. Su nivel de exposición es medio, pues pueden enfrentarse a personas en periodo presintomático” y al de “tercera línea de atención: personal de Salud que no tiene contactos con pacientes y por lo tanto su riesgo es similar al de la población general o cualquier otro sector económico de servicio”.

“Esta categorización no se puede considerar discriminatoria, pues lo que pretende es optimizar la cantidad de vacunas que llegan a nuestro país, para lograr el mayor impacto benéfico posible en el menor tiempo, contemplando todos los ejes de priorización posibles para la toma de decisiones”, advierte el documento.

Y si bien, el personal docente de las entidades federativas en semáforo epidemiológico en verde, se encontraba hasta el cuarto lugar por orden de prelación en el plan de vacunación, detrás de la población de 50 años y más y de personas con comorbilidades, se adelantó la inmunización en el estado de Campeche y hace dos semanas se anunció también para todo el país, con la meta de vacunarlos a mediados de mayo y se pueda regresar a clases de manera presencial, lo antes posible.

De personal educativo, se han aplicado 481,284 dosis, de los que 480,307 corresponden a esquemas completos, a excepción de Campeche, en el resto de las entidades se está aplicando la vacuna CanSino que es de una dosis.

Hasta este miércoles, han llegado 19 millones 966,225 dosis y se han envasado 2 millones 632,160; es decir, un total de 22 millones, 598,385 dosis, de las que se han aplicado 16 millones 687,189 –faltan de aplicarse 5.9 millones– y se está esperando que se acelere la llegada de más vacunas en los próximos días. Este jueves se esperan 585,000 de Pfizer y 800,000 de Sputnik V y el viernes 938,340 de Pfizer y 488,470 de CanSino. Con lo que se alcanzarían casi 25.4 millones de fármacos.

En ese contexto, México prevé empezar con la tercera fase de vacunación –correspondiente a personas de 50 a 59 años, estimadas en 12.7 millones– a principios de mayo con un objetivo es vacunar al menos a al menos a 9 millones 128,769.