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Isaac Romero
Checo Pérez convirtió Paseo de la Reforma en una fiesta para los aficionados al automovilismo. El piloto mexicano protagonizó este miércoles un show run en la Ciudad de México, donde realizó varias exhibiciones de velocidad y derrapes ante miles de seguidores que se reunieron desde tempranas horas para verlo al volante de un monoplaza con los colores de Cadillac.
La presentación marcó uno de los primeros acercamientos de la escudería estadounidense con el público mexicano de cara al Gran Premio de la Ciudad de México. El evento también llegó en un momento especial para el tapatío, quien recientemente confirmó la extensión de su contrato con Cadillac hasta 2029, por lo que continuará ligado al proyecto durante las próximas temporadas.
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Aunque el automóvil lucía la decoración de Cadillac, no se trató de un monoplaza de Fórmula 1. Debido a que el equipo se encuentra en su primera temporada dentro de la categoría y no dispone de coches antiguos propios para este tipo de exhibiciones, recurrió a un vehículo de Fórmula 2 modificado para las filmaciones de la película de la F1 y adaptado para simular la apariencia de un auto de la máxima categoría.
Las características del monoplaza implicaron diferencias respecto al sonido y el desempeño de un auténtico Fórmula 1; sin embargo, esto no impidió que los asistentes disfrutaran de la exhibición. Durante casi dos horas, Checo realizó distintas tandas sobre la avenida, aceleró en los tramos habilitados y ejecutó varias donas que dejaron una estela de humo sobre el asfalto, provocando la reacción de los aficionados.
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Uno de los momentos de mayor tensión ocurrió cuando el automóvil quedó detenido en la glorieta del Ángel de la Independencia. En ese instante, un niño logró superar el cordón de seguridad para acercarse al piloto y tomarse una fotografía. Pese a que la situación hizo pensar que el espectáculo podía terminar antes de lo previsto, los mecánicos consiguieron poner nuevamente en marcha el vehículo y Pérez regresó para completar otra ronda.
La exhibición concluyó con un recorrido de honor en el que el mexicano estuvo acompañado por la bandera nacional y un automóvil clásico de la colección de Cadillac México. Además, Checo mostró el diseño del nomex que utilizará durante el Gran Premio de México, con los colores verde, blanco y rojo en referencia a la bandera mexicana.











