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Por Isaac Romero
La Selección de Argentina se clasificó a la gran final de la Copa del Mundo 2026 tras derrotar 2-1 a su similar de Inglaterra en el estadio de Atlanta, el cual registró una gran entrada de 68 mil 239 aficionados. Reviviendo la histórica rivalidad entre ambas naciones, el conjunto sudamericano logró darle la vuelta al marcador en los minutos finales del encuentro, asegurando su boleto para defender su corona en el partido por el título frente a España el próximo domingo 19 de julio en el Estadio New York New Jersey.
El encuentro comenzó con una alta dosis de fricción y tensión sobre el terreno de juego, escenificado en los primeros instantes por constantes choques y un intercambio de palabras entre Leandro Paredes y Jude Bellingham que cortó el ritmo del partido durante la primera mitad.
Las jugadas de peligro escasearon antes del descanso, presentándose únicamente un disparo de media distancia por parte de Enzo Fernández que se marchó por encima de la cabaña, así como un remate de cabeza desviado del defensor inglés John Stones en el área albiceleste.
Para la parte complementaria, el conjunto de los tres leones abrió el marcador al minuto 54 por conducto de Anthony Gordon, quien aprovechó un servicio preciso enviado por Morgan Rogers para ganarle la posición al lateral Nahuel Molina y mandar el esférico al fondo de las redes.

Tras la anotación, el guardameta Jordan Pickford se convirtió en factor al salvar sobre la línea un cabezazo de Nicolás González que amenazaba con el empate, manteniendo la ventaja inglesa de manera momentánea mientras su escuadra optaba por replegar sus líneas.
La insistencia del cuadro argentino rindió frutos en la recta final del partido; al minuto 85, Enzo Fernández emparejó los cartones con un soberbio disparo cruzado de media distancia que batió la estirada de Pickford.
Ya en tiempo de compensación, al minuto 90+1, Lionel Messi apareció por el sector izquierdo para enviar un servicio al corazón del área que fue rematado de forma certera por Lautaro Martínez, decretando el 2-1 definitivo que desató la euforia sudamericana y sentenció la eliminación del combinado británico.










