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Exclusivas Puebla
Dos muertos, uno de ellos calcinado y otro más por intoxicación, fue el saldo que dejó la explosión de una pipa hechiza, que, al parecer, estaba siendo abastecida de manera ilegal con gas L.P., dentro de una bodega clandestina, ubicada en calles de la junta auxiliar de la Santa María Xonacatepec de esta ciudad capital.
Con base en los reportes emitidos por las autoridades locales y vecinos de la zona, fue alrededor de las 14:00 horas del miércoles, cuando un estruendo sacudió las paredes y ventanas de la calle Cruz de Piedra de la citada junta auxiliar, lo que motivó a activar la alerta a los cuerpos de seguridad.
Hasta ahora, se sabe que un grupo de personas, encontrado en esa bodega clandestina, la cual estaba habilitada como un encierro de pipas, estaba cargando de manera indebida y sin los protocolos de seguridad necesarios un camión salchicha, que, a la postre, explotó por el mal manejo del material.
Según algunos testigos y sobrevivientes a la onda expansiva, los anillos de la manguera que van conectadas al cilindro de la pipa se soltaron por la presión ejercida, misma que no fue medida adecuadamente, provocando una fuga del carburante que se prendió en ese instante, quemando a una de las personas que trabajaba en ello, mismo que, dicen, perdió la vida casi al instante.
En ese momento, uno de sus compañeros que intentó auxiliarlo, sobre todo, para retirarlo de la pipa siniestrada, inhaló la nube de gas del carburante, lo que hizo que perdiera el conocimiento y, a los pocos minutos, falleciera por la cantidad de material tóxico que respiró.
La situación se logró controlar hasta la llegada del personal de Protección Civil y bomberos, quienes cercaron el sitio y se dispusieron a cerrar las llaves de paso del gas, así como las conexiones del camión salchicha, ya que llegó un punto en el que se temía que la explosión pudiera alcanzar la base de distribución de material y causar daños mayores.
Por otra parte, y una vez que se activaron los protocolos de emergencia, al lugar llegaron los representantes de los diferentes medios de comunicación, quienes fueron agredidos verbal y físicamente por vecinos de la zona, que salieron de sus casas para proteger el lugar y no permitieron la labor de los comunicólogos, al tratar de impedir que tomaran fotos y videos del lugar.
Varias fueron las amenazas de los vecinos, que sólo demostraron que están en complicidad con las personas que manejan de manera ilegal el material, y que, en esta ocasión, pese al saldo rojo que dejó el incidente, pudo causar una desgracia mayor.









