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La película estará en la pantalla grande el 1 de febrero y se espera tenga buena respuesta por parte del público
Eduardo Romero
Una de las películas que se tiene con mayor proyección llegará a las pantallas grandes de México el próximo 1 de febrero, De Annapurna Pictures, el escritor y director ganador del Premio de la Academia® Adam McKay (The Big Short), llega El Vicepresidente, más allá del Poder tiene altas expectativas ya que cuenta con toques de comedia. McKay se enfoca en otra historia de la vida real, la de uno de los cerebros más reservados y esquivos en la historia política moderna de los Estados Unidos: Richard Bruce (Dick) Cheney y une fuerzas con Christian Bale (The Big Short, The Fighter), en otra caracterización sorprendente y transformadora. El filme es coestelarizado por Amy Adams (Arrival, American Hustle), Steve Carell (The Big Short, Beautiful Boy) y Sam Rockwell (Three Billboards Outside Ebbing, Missouri). De acuerdo a la sinopsis oficial de la película, a través de medio siglo, la compleja trayectoria de Cheney (Christian Bale), desde que era un trabajador de la industria eléctrica en el Wyoming rural hasta convertirse en el presidente de facto de los Estados Unidos, ofrece una mirada íntima —cómicamente oscura y a veces estremecedora, del uso y abuso del poder institucional. En las manos de McKay, ladicotomía de Cheney, hombre dedicado a su familia y un titiritero político, se relata con intimidad, ingenio y audacia narrativa.
Guiado por su formidable e invariablemente leal esposa Lynne (Amy Adams), y con el áspero y tempestuoso Donald Rumsfeld (Steve Carell) como mentor, Cheney se abrió paso en la estructura de Washington D.C. desde la administración de Richard Nixon, convirtiéndose en el Jefe del Estado Mayor de la Casa Blanca para Gerald Ford y luego, tras pasar cinco periodos en el Congreso, el secretario de Defensa para George H.W. Bush. En el año 2000, dejó su cargo como CEO de Halliburton para postularse como vicepresidente de George W. Bush (Sam Rockwell) con el acuerdo implícito de que ejercería su labor casi sin supervisión; sería un copresidente en todos los sentidos, excepto el título. Las acciones astutas y furtivas de Cheney han alterado el panorama político de tal manera que sus consecuencias seguirán estando presentes en las décadas por venir. Sin embargo, es claro que hay más de un Dick Cheney, un hombre cuya reputación en el sector público se contrapone a su vida privada con evidente devoción por su familia.









