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El gobierno boliviano aseguró que sólo se trató de una operación rutinaria de los agentes de seguridad en la zona, no un asedio policiaco
Infobae
Un despliegue policial en la residencia oficial de México en Bolivia, donde se encuentran ex autoridades del anterior gobierno de Evo Morales, motivó el pasado 14 de junio una consulta de la Embajada mexicana en La Paz a las autoridades bolivianas. “El día de hoy se registró un movimiento policial inusual en los alrededores de la Residencia de México en Bolivia. Después de conversar con las autoridades del @MRE_Bolivia -Ministerio de Relaciones Exteriores-, quienes aseguraron la integridad del recinto conforme al Derecho Internacional, la policía se retiró”, publicó la Embajada mexicana en Twitter. La Cancillería boliviana compartió en la mima red social el mensaje de la Embajada de México, sin añadir algún comentario.
El viceministro interino de Seguridad Ciudadana de Bolivia, Wilson Santamaría, por su parte, calificó el despliegue de “operaciones rutinarias de seguridad”. Mientras que la Defensora interina del Pueblo de Bolivia, Nadia Cruz, lo definió como un “nuevo asedio policial a la Embajada de México” y pidió a la Policía Boliviana “ajustar su accionar al respeto de la norma nacional e internacional, en especial la de protección de los ddhh -derechos humanos- y asumir la responsabilidad de sus excesos policiales”. La residencia mexicana en La Paz acoge a varios exministros de Evo Morales, entre otras ex autoridades, que esperan un salvoconducto para salir de Bolivia, donde se iniciaron procesos judiciales contra ellos por distintas acusaciones, entre ellas supuestos delitos de terrorismo y sedición en algunos casos. El Ministerio de Exteriores boliviano informó en Twitter que el diplomático mexicano “visitó la Cancillería para realizar un saludo protocolar” a la titular de esa cartera de Estado.
“En la reunión, que duró más de hora y media, se trataron asuntos de interés común de los dos países”, señala la parte final del mensaje. Este fue el primer encuentro diplomático que sostuvieron los representantes de ambas naciones tras la expulsión de la embajadora de México en Bolivia, María Teresa Mercado, anunciada el pasado 30 de diciembre. En aquella ocasión, la autoproclamada presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, declaró “persona no grata” a la embajadora mexicana en un pronunciamiento que también afectó a un grupo de diplomáticos y funcionarios españoles. La decisión boliviana se originó en la visita el pasado 27 de diciembre de los diplomáticos españoles acompañados de individuos “encapuchados” y “presumiblemente armados” a la embajadora de México, en su residencia en La Paz.











