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Luiz Inácio Lula da Silva consiguió un nuevo mandato presidencial en Brasil tras protagonizar una remontada entre la primera y la segunda vuelta electoral. De acuerdo con los resultados difundidos en el recuento, con el 99.98% de las mesas escrutadas, el candidato del Partido de los Trabajadores (PT) obtuvo 64 millones 241 mil 786 votos, equivalentes al 51.78% de los sufragios válidos, mientras que el senador Flávio Bolsonaro alcanzó 59 millones 818 mil 887, correspondientes al 48.22%.
El resultado cambió el panorama de la primera ronda, celebrada el 4 de octubre, cuando Bolsonaro había quedado en primer lugar con 56 millones 104 mil 503 votos, frente a los 53 millones 879 mil 538 de Lula. La diferencia de aproximadamente 2.2 millones de sufragios a favor del aspirante del Partido Liberal (PL) se transformó en una ventaja cercana a los 4.4 millones para el mandatario en la segunda vuelta.
Lula sumó más de 10 millones de votos respecto a la primera jornada electoral, mientras que Bolsonaro incrementó su respaldo en alrededor de 3.7 millones de sufragios. La remontada estuvo marcada por el cambio de tendencia en Minas Gerais, la reducción de la desventaja del presidente en estados con grandes padrones electorales del sureste y el fortalecimiento de su apoyo en el nordeste brasileño.
Minas Gerais fue el único estado donde el resultado pasó de una victoria de Bolsonaro en la primera vuelta a un triunfo de Lula en el balotaje. En la primera ronda, el senador había obtenido el 48.24% de los votos, frente al 43.33% del presidente; sin embargo, en la segunda, Lula alcanzó el 50.43%, con poco más de 6.3 millones de sufragios, y dejó atrás a su rival por una diferencia estrecha. Este cambio modificó el balance territorial de la contienda: Lula pasó de liderar en 13 estados a hacerlo en 14, mientras Bolsonaro redujo su número de victorias estatales.
São Paulo también tuvo un papel relevante en el resultado nacional. Aunque Lula no consiguió imponerse en el estado, elevó su votación de aproximadamente 9.5 millones a más de 12.1 millones de sufragios. Bolsonaro también creció, pero la distancia entre ambos se redujo en casi 1.4 millones de votos. En Río de Janeiro ocurrió algo similar: el presidente aumentó su respaldo y recortó la ventaja de su adversario, sin lograr revertir el resultado estatal.

El nordeste brasileño volvió a consolidarse como uno de los principales bastiones electorales de Lula. El candidato del PT se mantuvo al frente en los nueve estados de la región y aumentó su votación en cada uno, con un incremento conjunto de alrededor de 2.95 millones de sufragios respecto a la primera vuelta. Bahía registró el mayor aumento absoluto, mientras que Pernambuco, Ceará y Piauí también mostraron avances en el porcentaje de votos obtenidos por el presidente. En total, Lula mejoró su proporción de votos válidos en las 26 entidades federativas y el Distrito Federal.
La remontada también se reflejó en el ámbito municipal: Lula pasó de perder a ganar en 211 municipios entre ambas rondas, incluidas las capitales de Río de Janeiro y Macapá. Sin embargo, la derrota electoral no fue reconocida por Bolsonaro, quien anunció que impugnaría los resultados y cuestionó la ampliación del horario de votación ordenada por el magistrado Cristiano Zanin. La medida se tomó después de que la campaña de Lula denunciara restricciones al acceso al transporte público para los votantes, aunque Bolsonaro también había solicitado tiempo adicional en tres estados por condiciones meteorológicas adversas.









