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Rusia lanzó un ataque nocturno con misiles contra instalaciones energéticas de Ucrania, con objetivos en Kiev, la capital, y Járkov, la segunda ciudad más grande del país. De acuerdo con las autoridades ucranianas citadas en los reportes, la ofensiva dejó cinco civiles muertos, provocó daños en infraestructura eléctrica y ocasionó cortes de suministro que afectaron a unos 600 mil habitantes.
El primer ministro ucraniano, Serhii Koretskyi, informó sobre las consecuencias del bombardeo y los daños registrados en las tres centrales termoeléctricas de Kiev. Además de las afectaciones al sistema energético, se reportaron daños en edificios residenciales, uno de los cuales quedó envuelto en llamas tras el impacto de los proyectiles.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, criticó la ofensiva y afirmó que Rusia mostró una falta de respeto hacia Estados Unidos, cuyo mandatario, Donald Trump, ha promovido una tregua energética entre ambos países. La iniciativa busca detener los ataques contra instalaciones vinculadas con el suministro de energía, aunque su alcance y aplicación han sido objeto de discrepancias entre las partes.
Por su parte, Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, cuestionó los términos de la propuesta y señaló que Moscú mantenía conversaciones con funcionarios estadounidenses para aclarar sus condiciones. Mientras no exista una definición compartida sobre los alcances del posible acuerdo, los ataques contra infraestructura estratégica continúan generando tensiones en el conflicto.
En paralelo, autoridades ucranianas señalaron posibles restricciones de velocidad en el sistema satelital militar Starshield, desarrollado por SpaceX, empresa de Elon Musk. Serhii Beskrestnov, asesor del presidente ucraniano, afirmó que las limitaciones habrían afectado algunas operaciones. Sin embargo, los detalles técnicos y el alcance de las restricciones no estaban claros, por lo que no era posible determinar sus consecuencias concretas sobre las capacidades militares de Ucrania.

La disputa también se extendió a instalaciones energéticas y tecnológicas rusas. El viceprimer ministro ruso, Alekséi Novak, aseguró que Ucrania atacó dos refinerías, ubicadas en las regiones de Sarátov y Riazán. No obstante, de acuerdo con la información difundida, los gobernadores de ambas regiones no habían confirmado esos ataques y las autoridades ucranianas rechazaron las acusaciones.
Por otro lado, se reportaron interrupciones en servicios tecnológicos rusos tras ataques con drones contra centros de datos vinculados con Yandex, una de las principales compañías digitales del país, y contra instalaciones de Sberbank, su mayor entidad bancaria. Las afectaciones habrían repercutido en plataformas digitales y operaciones financieras, aunque el alcance de los daños y el tiempo necesario para recuperar todos los servicios requerían confirmación independiente.
Tanto Moscú como Kiev han justificado ataques contra determinadas instalaciones al sostener que el adversario las utiliza con fines militares. En este contexto, los daños a la infraestructura energética, tecnológica y civil mantienen la presión sobre la población, mientras las negociaciones en torno a una posible tregua energética continúan sin traducirse, según el reporte, en un cese sostenido de las hostilidades.








