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El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, inauguró el debate general de la 81ª Asamblea General con una advertencia sobre la creciente concentración de poder en torno a la inteligencia artificial, el deterioro de la cooperación internacional y los conflictos armados que continúan afectando distintas regiones del mundo.
Durante su intervención, Guterres señaló que la inteligencia artificial ha avanzado a una velocidad que incluso tomó por sorpresa a quienes participaron en su desarrollo, mientras los seres humanos transfieren cada vez más capacidad de decisión a las máquinas. El funcionario también advirtió sobre los riesgos de las armas letales autónomas y pidió establecer mecanismos internacionales para garantizar que la tecnología se desarrolle bajo controles y salvaguardas comunes.
El secretario general sostuvo que el mundo atraviesa una etapa marcada por mayores divisiones geopolíticas, desigualdad, crisis climática y debilitamiento de la confianza entre países. Aunque consideró que el avance hacia un escenario multipolar es una realidad, señaló que la competencia entre potencias no necesariamente debe convertirse en confrontación.
En ese contexto, Guterres llamó especialmente a Estados Unidos y China a cooperar en materia de inteligencia artificial y defendió el papel de Naciones Unidas como espacio para establecer reglas comunes. Recordó que el organismo cuenta con instrumentos como el Pacto Digital Global y el Diálogo Mundial sobre la Gobernanza de la IA para avanzar hacia una coordinación internacional.
El funcionario también recuperó los principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas de 1945, entre ellos el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, la solución pacífica de las controversias, la igualdad soberana de los Estados, la defensa de los derechos humanos y la cooperación internacional.
Guterres planteó cuatro grandes desafíos vinculados con el ejercicio del poder: las decisiones sobre la guerra y la paz, la concentración de la riqueza y la desigualdad, el impacto del cambio climático y el desarrollo de la inteligencia artificial. En materia de paz, afirmó que esta implica establecer límites jurídicos al ejercicio del poder y evitar que la fuerza se convierta en el mecanismo para decidir qué vidas o derechos importan.
Uno de los momentos centrales de su discurso llegó cuando se refirió a los conflictos en Medio Oriente. “Ya basta”, afirmó, al pedir a los líderes reunidos en Nueva York aprovechar la semana de alto nivel para impulsar la distensión y el diálogo.
Guterres reclamó el fin de los combates, el acceso de la ayuda humanitaria y el respeto a los derechos y libertades de navegación conforme al derecho internacional. Su llamado se produjo en una Asamblea General marcada por las guerras y las tensiones entre distintas potencias.
El secretario general también volvió a plantear una reforma del Consejo de Seguridad de la ONU. Consideró que el organismo, creado después de la Segunda Guerra Mundial, ya no refleja adecuadamente la realidad internacional actual y señaló particularmente la ausencia de representación permanente de África.
“Es injusto que África no tenga un lugar allí”, sostuvo Guterres, al considerar que la composición del Consejo debe modificarse para reflejar los cambios registrados en el mundo desde la creación de Naciones Unidas.
La 81ª Asamblea General reúne esta semana a numerosos jefes de Estado y de Gobierno, además de ministros y otros representantes. Entre los líderes que participan en el debate general se encuentran el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; el presidente de Estados Unidos, Donald Trump; el rey Abdalá II de Jordania; el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan; el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu; el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski; el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, y la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez.
También está prevista la participación del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, mediante videoconferencia, después de que el Gobierno estadounidense le negara el visado para ingresar a Estados Unidos, de acuerdo con la información proporcionada para la Asamblea.
Posteriormente, Donald Trump tomó la palabra ante los líderes internacionales y centró buena parte de su discurso en la guerra con Irán, la política exterior estadounidense y la inteligencia artificial. La Casa Blanca señaló que el mandatario defendió la actuación de Estados Unidos frente a distintos conflictos y rechazó cualquier proyecto de “gobierno mundial”.
Trump afirmó que las capacidades militares de Irán habían sido severamente dañadas y aseguró que gran parte de su fuerza naval, aérea, sistemas de radar y defensas antiaéreas habían quedado destruidos. También sostuvo que la capacidad iraní para fabricar misiles y drones estaba cerca de ser eliminada.
Estas afirmaciones corresponden a la versión presentada por el presidente estadounidense durante su intervención. La Casa Blanca sostiene que las operaciones militares estadounidenses han debilitado las capacidades iraníes, mientras que el propio discurso de Trump reconoció que Irán mantiene capacidad para realizar ataques y representa un desafío para Estados Unidos y sus aliados.

Trump también habló sobre el estrecho de Ormuz, una zona estratégica para el transporte mundial de energía. El Gobierno estadounidense sostiene que sus fuerzas controlan actualmente las rutas internacionales de navegación y que han permitido el tránsito de numerosos buques comerciales.
En materia diplomática, el presidente estadounidense aseguró que busca poner fin a distintos conflictos internacionales y reivindicó haber intervenido en varios procesos de paz. La Casa Blanca atribuye a su administración el cierre o resolución de ocho conflictos, una afirmación que forma parte de la presentación oficial de sus resultados y no constituye por sí misma una valoración independiente sobre cada uno de esos procesos.
Sobre inteligencia artificial, Trump rechazó cualquier intento de establecer un esquema internacional que, desde su perspectiva, limite el control estadounidense sobre esta tecnología. Su postura contrasta con el llamado de Guterres a desarrollar mecanismos multilaterales para evaluar riesgos, establecer salvaguardas y garantizar que ningún país quede fuera de las decisiones sobre el futuro de la IA.
La jornada dejó así dos enfoques distintos sobre los grandes desafíos internacionales. Mientras Guterres insistió en la cooperación multilateral, los límites al poder y la necesidad de establecer reglas comunes para la inteligencia artificial, Trump defendió el papel de Estados Unidos como potencia global y su capacidad para actuar unilateralmente en materia de seguridad y política exterior.







