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En un movimiento sin precedentes en la última década, el director de la CIA, John Ratcliffe, encabezó una delegación oficial que aterrizó este jueves 14 de mayo en La Habana para reunirse con altos mandos del Ministerio del Interior de Cuba. El encuentro, confirmado por fotografías de la propia agencia en redes sociales, ocurre en el momento más crítico para el régimen isleño, que enfrenta un colapso total de sus reservas de combustible tras cuatro meses de un estricto bloqueo petrolero impulsado por Washington.
La reunión se da apenas dos días después de que Donald Trump publicara en Truth Social: “Cuba está pidiendo ayuda, ¡¡¡y vamos a hablar!!! Mientras tanto, ¡me voy a China!”. El giro pragmático de la Casa Blanca llega acompañado de una oferta condicionada: un paquete de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria y la donación de terminales satelitales Starlink (que romperían el monopolio estatal del internet), a cambio de “reformas significativas al sistema comunista”.
Las cartas sobre la mesa en La Habana
Durante las conversaciones, la Dirección Revolucionaria de Cuba intentó suavizar las tensiones argumentando que la isla “no constituye una amenaza para la seguridad nacional de EE. UU.” y exigiendo salir de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo. Sin embargo, los reportes de inteligencia estadounidense mantienen la presión sobre tres ejes innegociables:
Seguridad Hemisférica: Washington exige la expulsión de bases de inteligencia y grupos militares extranjeros que operan a menos de 160 kilómetros de las costas de Florida.
Apertura Económica: Se demanda la transición hacia un modelo que permita el crecimiento liderado por el sector privado y atraiga inversión extranjera.
Derechos Humanos: La delegación norteamericana reiteró la exigencia de liberar de forma inmediata a los presos políticos.
¿Se dobla el brazo del régimen?
La postura de Cuba ha mostrado una inusual flexibilidad debido a la desesperación energética. El ministro de Energía cubano, Vicente de la O Levy, admitió que el cargamento de petróleo donado por Rusia en marzo se ha agotado por completo. Ante esto, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, sugirió en su cuenta de X que están listos para recibir el apoyo estadounidense, aunque acusó que la crisis humanitaria actual fue “calculada e inducida fríamente” por el embargo de EE. UU.
Este histórico viaje marcó además la primera vez que un avión oficial del gobierno estadounidense aterriza en suelo cubano (fuera de la base de Guantánamo) desde la visita de Barack Obama en 2016, lo que evidencia que la administración Trump busca cerrar un acuerdo definitivo antes de que la crisis en la isla se vuelva irreversible.









