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El Estrecho de Ormuz no es el único punto de tensión este fin de semana; en aguas españolas, la madrugada de este domingo 10 de mayo de 2026 marcó el inicio de una evacuación calificada como histórica. El crucero MV Hondius, portador de la peligrosa cepa andina de hantavirus que ya ha cobrado tres vidas, fondeó finalmente frente al puerto de Granadilla, en Tenerife. Aunque el Gobierno de España permitió la operación, se mantuvo un cordón sanitario infranqueable: al buque no se le permitió tocar muelle y permanece anclado bajo un perímetro de seguridad de una milla náutica.
Las primeras imágenes captadas con teleobjetivos muestran una escena distópica con pasajeros deambulando por la cubierta con mascarillas blancas, manteniendo una estricta distancia social antes de ser trasladados en lanchas hacia tierra firme, donde fueron recibidos por personal especializado con trajes de protección biológica.
La ministra de Sanidad, Mónica García, ha intentado transmitir calma a la población canaria —notoriamente irritada por la decisión de Madrid—, asegurando que la evacuación se desarrolla con normalidad y que el resto de los más de 100 pasajeros se encuentran asintomáticos hasta el momento. Este despliegue busca cerrar un capítulo que comenzó el pasado 1 de abril en Ushuaia, Argentina, y que desvió la ruta original del barco tras confirmarse seis casos positivos.
Mientras en España se ejecutan las cuarentenas, en Sudamérica la polémica está al rojo vivo. Las autoridades sanitarias de Tierra del Fuego han salido a defender con uñas y dientes el prestigio de su provincia, asegurando que es casi imposible que el virus se haya originado ahí, ya que en su historia clínica nunca han registrado un solo caso de hantavirus y el ratón “colilargo”, principal transmisor, no habita en sus latitudes debido al clima extremo y el aislamiento geográfico de la isla.
La tensión diplomática y científica crece mientras se busca el “paciente cero”. Expertos en epidemiología han tildado de “poco serias” las teorías que señalan a un vertedero de basura en las afueras de Ushuaia como el foco de infección, argumentando que los roedores de basural son urbanos, mientras que el reservorio del hantavirus es silvestre.

Con la evacuación ya en marcha en Tenerife, la investigación ahora se centra en determinar si el contagio ocurrió antes de embarcar o si, como sospecha la OMS, la convivencia íntima en los camarotes transformó al MV Hondius en una incubadora humana de la cepa andina.








