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Lizzet Pérez
Con la boleta amarilla, marcada con el número 28 y un mensaje que busca llegar al corazón de los votantes, Hugo Adrián Pérez Soto, secretario proyectista en la ponencia uno de la Primera Sala Colegiada en el Tribunal de Justicia Administrativa del Poder Judicial del Estado de Puebla y candidato a juez de distrito en materia penal, recorre Puebla convencido de que la justicia debe tener rostro, contexto y dignidad.
En entrevista con Exclusivas Puebla, realizada en el marco del proceso electoral del próximo 1 de junio, compartió que esta campaña ha sido particularmente intensa; ha recorrido ya 65 municipios.
A Hugo Adrián le corresponde el distrito judicial número 2 que comprende la zona sur de Puebla, incluyendo regiones como San Martín Texmelucan, Izúcar e Matamoros, Tehuacán, entre otros.
“Ha sido una campaña peculiar, pero muy enriquecedora. Al inicio parecía desierta, pero hoy son muchas las voluntades que se han sumado. La ciudadanía ha sido muy acogedora, ha recibido muy bien el mensaje porque está preocupada por lo que viene, y eso es lo importante, que estén interesados”, refirió.
A diferencia de otros candidatos, dijo que él no sólo busca promover el voto, sino informar diariamente sobre cómo se llevará a cabo el proceso judicial del 1 de junio, por qué es importante participar y qué implica esta elección. Está convencido de que una ciudadanía informada participa más y exige más.
Pérez Soto expresó que entre sus principales propuestas, la primera se trata de empezar a fortalecer la confianza en el Poder Judicial, legitimando a quienes lo integran. “Se trata de que la ciudadanía sepa quiénes somos los jueces, qué hacemos, cómo trabajamos, y qué funciones desempeñamos”.
La segunda propuesta está enfocada en hacer más transparente la labor de los juzgados, particularmente los penales federales.
Aseguró que la ciudadanía debe conocer qué se realiza dentro de estos espacios, cuántas personas trabajan, qué funciones cumplen y cómo se estructura el trabajo.
El tercer eje y quizá el más importante para él es cambiar las formas tradicionales de impartir justicia. Hugo Adrián denunció que muchas veces se vieron esquemas de corrupción, intereses económicos y privilegios que alejan a la justicia de la realidad social. “Es momento de construir una justicia igualitaria que responda a los contextos sociales y a las verdaderas necesidades de las personas”.
Pérez Soto recordó que su compromiso con la justicia viene desde muy joven. Nació en una comunidad indígena otomí en el centro del estado de Hidalgo, donde presenció la injusticia que, asegura, sigue siendo muy común entre grupos vulnerables, esta fue la razón por la que decidió estudiar derecho.
Sin embargo, tras concluir la licenciatura, se dio cuenta de que no basta con conocer la ley, sino que también hay que saber dónde, cuándo y cómo aplicarla.
Por ello, decidió seguir fortaleciéndose, estudió ciencia política y administración pública, se especializó en el sistema acusatorio adversarial y juicios orales y más adelante en el sistema integral de justicia penal para adolescentes.
Durante su carrera profesional, ha sido abogado litigante, docente, agente del Ministerio Público en la Fiscalía General del Estado de Puebla, y actualmente se desempeña como secretario proyectista en un tribunal, cargo en el que supervisa que las primeras instancias cumplan correctamente su labor.
“Esto me da las credenciales necesarias para participar en esta elección. Tengo experiencia real en todos los niveles del sistema y una visión distinta de lo que debe ser un juzgador. No se trata sólo de aplicar la ley, sino de hacerlo con sensibilidad, entendiendo que detrás de cada expediente hay vidas, familias y libertades”.
Otro de los puntos que diferencia su proyecto, aseguró que es el compromiso con el humanismo y la dignidad. Señaló que muchas personas indígenas son procesadas sin un intérprete que les ayude a comprender su situación legal, lo que constituye una grave falta de representación.
“Ya es hora de que los grupos vulnerables tengan un representante, no sólo se trata de representar a uno, sino de representar a muchos que han sido ignorados”, enfatizó Pérez Soto.
Finalmente, dejó claro que no promete lo que no está en sus manos, pero sí garantiza que, si alguien cercano a la ciudadanía llega a su juzgado, encontrará a un juez humano, responsable y comprometido con aplicar la ley con igualdad.
“Para hablar del camino, hay que haberlo recorrido y yo ya lo caminé”, concluyó.










