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Luis Kova
Han pasado casi dos décadas desde el llamado Caso Cumbres, uno de los episodios criminales más impactantes en la historia reciente de Monterrey, Nuevo León, que conmocionó a todo el país por la brutalidad de los hechos y la intensa cobertura mediática que lo rodeó.
El crimen
En una vivienda de la colonia Cumbres fueron asesinados los hermanos Érik Azur, de 7 años, y María Fernanda, de 3 años, integrantes de la familia Peña Coss. Su hermana mayor, Érika Peña Coss, resultó con heridas de gravedad tras ser atacada, mientras que la trabajadora doméstica fue privada ilegalmente de la libertad durante los hechos.
Las investigaciones apuntaron como responsable a Diego Santoy Riveroll, entonces de 21 años y ex pareja de Érika, en un contexto marcado por una relación conflictiva.
Proceso judicial y sentencias
En 2010, un juez dictó una sentencia de 138 años de prisión contra Santoy por cuatro delitos:
El doble homicidio de los menores.
El intento de homicidio contra Érika Peña Coss.

El robo del automóvil de la joven.
La privación ilegal de la libertad de la empleada doméstica.
Dos años después, en 2012, la pena fue reducida a 71 años, 7 meses y 27 días.
En 2020, un amparo ordenó la reposición de careos dentro del proceso, lo que derivó en una nueva resolución en 2021, donde se confirmó una condena de 71 años de prisión.
Actualmente, Diego Santoy tiene 41 años y cumple su sentencia en el Centro de Reinserción Social de Cadereyta. Ha cumplido aproximadamente la mitad de la condena y, de mantenerse las condiciones legales vigentes, podría recuperar su libertad en 2046, cuando tenga 61 años.
Su vida en prisión
Durante su estancia en el penal, Santoy ha mantenido una vida activa. Se ha casado en dos ocasiones, es padre de dos hijos y en 2024 concluyó la licenciatura en Derecho por la Universidad Ciudadana.
El rumbo de la familia Peña Coss
En contraste, la familia Peña Coss optó por el silencio. De acuerdo con el abogado Roberto Flores, quien los representó en 2006, decidieron cambiar de residencia y establecerse fuera del país con el objetivo de dejar atrás la exposición mediática y reconstruir su vida en un entorno más privado.
Un caso que no se olvida
A casi 20 años del doble crimen, el Caso Cumbres permanece como un referente obligado al hablar de violencia, justicia y cobertura mediática en México. Más allá de las resoluciones judiciales, el impacto social del caso sigue presente en la memoria colectiva, como un recordatorio de cómo un solo hecho puede marcar a toda una generación.
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