La guerra comercial entre China y EU pasa factura a las economías globales, de acuerdo con el informe del FMI

EFE

Un monitor de televisión muestra al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y al primer ministro japonés, Shinzo Abe, y a la par otro monitor donde se ve el tipo de cambio del yen japonés frente al dólar estadounidense en una empresa de intercambio de divisas en Tokio, Japón, el 1 de febrero de 2017. BALI — La economía global crecerá menos de lo previsto, un 3.7% en 2018 y 2019, ante la constatación de que la escalada de las tensiones comerciales desatada por el presidente estadounidense Donald Trump y respondida por China no tiene visos de detenerse, advirtió el Fondo Monetario Internacional (FMI) este martes. “La agenda comercial refleja cuestiones políticas, y la política permanece sin resolución en varios países, lo que aumenta los riesgos aún más”, dijo Maurice Obstfeld, economista jefe del FMI, en rueda de prensa al presentar el informe Perspectivas Económicas Globales en Bali (Indonesia). Obstfeld destacó que “el impacto de las políticas comerciales y la incertidumbre se están volviendo más evidentes a nivel macroeconómico”. “Dos grandes acuerdos comerciales regionales están en el aire. Tratado de Libre Comercio de América del Norte (donde un nuevo acuerdo trilateral espera aprobación legislativa) y la Unión Europea (con esta última negociando los términos del brexit). Los aranceles de EU a China pueden alterar las cadenas de suministro, especialmente si hay represalias”, agregó. Una vendedora acomoda su mercancía en espera de clientes en un mercado en Nantong en la provincia de Jiangsu, este de China, el pasado 10 de septiembre de 2018. La inflación de los precios al consumidor de China aumentó más de lo esperado en agosto, según datos oficiales, después de la primera ola de aranceles de Beijing para los productos estadounidenses en vigor, con los precios de los huevos, la carne de cerdo y las verduras en alza. Hasta la fecha, el gobierno de Trump ha gravado importaciones chinas por valor de 250 mil millones de dólares (mdd), y ha advertido de su disposición a agregar aranceles a los 267 mil mdd restantes de la balanza comercial con Beijing. Estados Unidos, la primera economía global, crecerá en 2018 un 2.9%, en línea con lo esperado, pero en 2019 su expansión será del 2.5%, dos décimas menos de lo anticipado en julio. Para el gigante asiático, asimismo, el crecimiento de 2018 se mantendrá en el 6.6%, pero se desacelerará hasta el 6.2% en 2019, dos décimas menos que lo contemplado tres meses atrás. Pero los problemas también se han traslado a los emergentes, que hasta hace poco han mantenido el impulso de la economía global mientras los avanzados cicatrizaban sus heridas tras la profunda crisis de 2008. “Las revisiones negativas para los mercados emergentes y en desarrollo son más severas (…) Vemos señales de menor inversión y manufactura, que se suma un más débil crecimiento en el comercio”, subrayó Obstfeld. En concreto, el economista jefe del Fondo citó los casos de Argentina, que encadenará dos años de recesión tras la abrupta depreciación del peso que llevó a Buenos Aires a solicitar un paquete de rescate al organismo internacional, o Turquía, cuyas previsiones han pasado de un 3.5 % en 2017 a apenas un 0.4% este año. También ha rebajado sus expectativas para Brasil y México, aunque la nota más negra del análisis de Latinoamérica sigue siendo Venezuela, que vive una profunda crisis económica que se traducirá en una contracción del 18% para este año y del 5% para 2019. Un hombre de México muestra el maíz para la inspección en las oficinas de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos para importarlo a Estados Unidos desde México a través del Puerto de Entrada de Los Indios, Texas, el pasado 4 de octubre de 2018. La aprobación del nuevo TLCAN o USMCA sigue pendiente en las cámaras de los tres países firmantes. El Fondo ha alertado, a su vez, de los riesgos del elevado endeudamiento —la deuda global se encuentra en los 182 mil billones de dólares (bdd), un 60% más que al comienzo de la crisis financiera de 2007—, que oscurece el horizonte en un momento de previsible encarecimiento de la financiación tras años de masivos estímulos monetarios. La Reserva Federal ha elevado los tipos de interés en tres ocasiones en lo que va de año, hasta el rango actual de entre el % y el 2.25%, unas cifras no vistas desde hace una década. Y se prevé que suba una vez más el precio del dinero en su reunión de final de año en diciembre, lo que añadirá presión sobre los países con elevados déficit y abultada deuda en dólares. Obstfeld fue especialmente directo en este sentido: “Los gobiernos tienen menos munición fiscal y monetaria que la que tenían cuando la crisis financiera global estalló hace 10 años”. La reunión de Bali, que se prolongará hasta el 14 de octubre, se produce más de dos décadas después de la crisis financiera del sudeste asiático en el que se vivieron multimillonarias salidas de flujos de capital y varios países tuvieron que recurrir al apoyo del FMI. El viernes está prevista la asistencia a la asamblea del presidente indonesio, Joko Widodo, en un momento especialmente difícil para el país tras el sismo de magnitud 7.5 y el posterior tsunami que golpearon la isla de Célebes el 28 de septiembre causando casi 2 mil muertos y 5 mil desaparecidos.

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