Redacción

Stephen Hawking falleció el día en que nació el alemán Albert Einstein. Nació un 8 de enero de 1942, día en que 300 años atrás murió el físico italiano Galileo Galilei. Otra coincidencia más que ofrece el aún indescifrable Universo en este día, el día de Pi. ¿Las contribuciones del físico británico están a la altura de las de Newton y Einstein? “Las computadoras constituyen ahora una ayuda útil para la investigación, pero son dirigidas por mentes humanas. Sin embargo, si extrapolamos su ritmo reciente y rápido desarrollo, es posible que acaben por adueñarse de la Física teórica. Así que, quizás, se vislumbre ya el final de los físicos teóricos, si no de la física teórica”, afirmó en su libro Agujeros negros y pequeños universos (2016), Stephen Hawking, reputado científico británico, fallecido el 3/14, el día de Pi, una coincidencia que entristeció a la humanidad.

La comunidad científica de la BUAP, así como la del resto del mundo, lamentó el hecho. Alfonso Rosado Sánchez, físico teórico con más de 20 años en el estudio de los primeros instantes del Universo, las relaciones entre energía, materia, espacio y tiempo, destacó las aportaciones de su colega: “fue un gran científico y su contribución a la Astrofísica y a la Cosmología son muy importantes, sobre todo su concepción sobre el tiempo”. Sin embargo, sobre su profecía que sostiene que la física teórica pronto concluirá su tarea, dijo que es una declaración exagerada. Con rosado coincide la académica Iraís Bautista Guzmán. Ella, quien busca conocer cuál es la gota más pequeña del Quark Gluon Plasma, estado de la materia generado en los primeros millonésimos de segundo después del Big Bang, consideró que la Física teórica no tendrá un fin cercano: “Siempre habrá mucho que no entendamos. La naturaleza es muy vasta, por lo que todo el tiempo habrá posibilidad de jugar a tratar de comprenderla. Lo que hace falta son más jóvenes que se animen a ser curiosos como él”.

Según el propio Hawking, la elección por la Física y la Astronomía se debió a que estas ciencias le representaban “la esperanza de comprender de dónde veníamos y porqué estábamos aquí”. Él deseó sondear las remotas profundidades del Universo. “Él es un ejemplo de lucha constante y curiosidad incansable por el conocimiento”, comentó Bautista, quien recordó que entre los descubrimientos importantes del científico es una singularidad en un agujero negro donde el espacio y el tiempo se rompen. “Si se invirtiera la dirección temporal –hacia atrás en el tiempo-, el mismo razonamiento sería válido para el Universo como un todo. Esto es que el Universo, según la Teoría de la Relatividad, comenzó en una singularidad. La singularidad en el origen del cosmos señalaba la necesidad de la gravedad cuántica, lo que originó su Teoría Cuántica de la Gravedad, un parteaguas en la Física”, detalló la científica. Descubrió, además, la forma precisa de la relación de entropía y el horizonte del agujero negro donde se presentaban las singularidades. Dado que la entropía implicaba un sistema con una temperatura y la temperatura a su vez una radiación, llegó a una de sus mayores contribuciones: los hoyos negros emiten radiación (radiación de Hawking), que, de haber sido medida, le hubiera valido el Nobel.

Hawking ¿sobre los hombros de gigantes?

Según Gustavo Romero, doctor en Física por la Universidad Nacional de La Plata, Argentina, Hawking se comparó con Albert Einstein e Isaac Newton. Este investigador, quien se especializa en Astrofísica, Cosmología y Teoría de la Gravedad, aseguró en un medio científico de su país -en mayo de 2017- que el acaecido se llama a sí mismo “Sobre los hombros de gigantes”. Los gigantes son Newton y Einstein. El también comunicador científico y filósofo de la ciencia no está de acuerdo. Tampoco está de acuerdo el doctor Rosado, del Instituto de Física de la BUAP, quien indicó que las contribuciones de Einstein y Newton fueron de mayor trascendencia en la Física y para el pensamiento. Sin embargo, según Iraís Bautista, Stephen Hawking rompió paradigmas en la Física que marcaron cambios en las investigaciones. A Hawking le fue diagnosticada esclerosis lateral amiotrófica a los 21 años de edad, durante sus primeros años en Cambridge. Esta enfermedad deterioró paulatinamente su salud, al punto que lo inmovilizó. En sus últimos años no podía mover ni un dedo. En uno de sus textos confesó que su padecimiento no le impidió tener una familia maravillosa y alcanzar el éxito en su trabajo. “Jamás hay que perder la esperanza”, dijo

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