Anaya, el nuevo Madrazo del PAN

El candidato fallido a la Presidencia de la República de la coalición Por México al Frente, Ricardo Anaya Cortés, sufrirá, además de la estrepitosa derrota recibida en las urnas el 1 de julio, un embate que terminará por enviarlo a la lona. Su destitución es inminente, no sólo por la polarización que realizó al interior del Partido Acción Nacional, al haberse apoderado de todos los órganos de dirección de dicho instituto político, muy al estilo del priista tabasqueño, Roberto Madrazo Pintado, en 2006. La Asociación de Gobernadores del PAN, integrada por los mandatarios de Durango, Querétaro, Tamaulipas, Aguascalientes, Baja California Sur, Puebla y Quintana Roo, y un número importante de diputados federales electos, aseguraron que el partido necesita de un líder que tenga interlocución con los distintos poderes y grupos políticos que gobernarán a partir del 1 de diciembre. La realidad es que la necedad de Anaya de pretender regresar a dirigir el PAN, no es más que una muestra inequívoca de su megalomanía y ambición por el poder. Sendos cuadros de ese partido se opusieron a la forma en la que se hizo de la candidatura a la presidencia, y de cómo no tuvo empacho en relegar a quienes no coincidían con su forma de hacer política partidista, el ex gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, y Margarita Zavala, entre ellos.

Paradójicamente, Moreno Valle y Margarita salieron beneficiados con la derrota de Anaya. Para nadie es un secreto que en los planes de Moreno Valle está el apoderarse del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), del Partido Acción Nacional y encabezar la bancada de senadores de este partido. Habilidoso como lo es, ha sabido vender la idea de que es el único panista que tiene interlocución de primer nivel con el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador. En cierta medida, esta misiva tiene algo de cierto, la cercanía de la extinta líder sindical del magisterio, Elba Esther Gordillo Morales, sigue siendo una de las cartas fuertes del ex mandatario en el círculo de poder del tabasqueño. Pragmático como lo es, AMLO requerirá de aliados para poder transitar varias de sus reformas, -a pesar de tener mayoría en ambas cámaras-, sin que éstas tengan mayor reticencia. Es decir, aunque tiene el camino allanado, el virtual presidente evitará a toda costa que la polarización provocada en el proceso electoral se exacerbe. La reconciliación nacional será una de sus premisas y pondrá todo su esfuerzo para lograrlo. El bono democrático recibido en las urnas, no permite equivocaciones como las que cometió en el año 2000, Vicente Fox Quesada. AMLO, como buen amante de la historia política de México, lo sabe. Por lo mientras, Ricardo Anaya y Juan Zepeda serán las primeras cabezas de las picotas que el todavía presidente Enrique Peña Nieto, le brindará en ofrenda a Andrés Manuel. Sun Tzu decía en una de sus máximas: “El enemigo de mi enemigo es mi amigo”. El enemigo en común de ambos presidentes tiene nombre y apellido: Anaya.

Al tiempo.

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