Por: GQ

Como sucede en las escalas jerárquicas del ejército, el traje también es el uniforme definitorio de la vida civil. Con él, los hombres suelen señalar su adscripción profesional o social; bien la que ya disfrutan, bien la que aspiran a tener. Los hay bonitos y feos, buenos y malos, clásicos e innovadores. Pero si algo comparten sus portadores es la tediosa obligación de lucirlo cuando el clima aprieta.

En lo sustancial, el traje apenas ha cambiado en 100 años. No obstante, un siglo de experiencia da para mucho, y lo cierto es que en este tiempo hemos encontrado muchos trucos y atajos para hacer este trance más llevadero. Si entre tus exigencias profesionales se encuentra la obligatoriedad de vestir un dos (o tres) piezas, presta atención a nuestras recomendaciones.

1. Usa siempre fibras naturales

Tanto si te pones un traje como si vistes de “sport”, en los meses de verano el poliéster y otros tejidos artificiales están terminantemente prohibidos. Al menos, en las prendas que están en contacto con nuestra piel (eso sí, nunca prescindas de los benditos impermeables y otras piezas que pueden protegerte del viento o las tormentas de verano). Amarás las fibras animales (pieles, sedas y ciertas lanas) y las vegetales (linos y algodones), pues son más frescas y transpirables.

En los trajes usa siempre lanas ultrafinas y de calidad. Uno de nuestros sastres de confianza se explicaba así recientemente: “Hoy por hoy los trajes son ‘four seasons’. 270 gramos para todo el año. Hay que tener en cuenta que vivimos en un entorno dominado por calefacciones y aires acondicionados que nos garantizan una temperatura continua en todas las estaciones”.

Dicho esto, los hombres más calurosos también puede encargar trajes específicos para climas húmedos y extremos. ¿Nuestro consejo? Tejidos entre 210 o 220 gramos. Si te enfundas en un dos piezas que pese tan poco, te prometemos que vas a sudar menos que si estuvieras desvestido.

2. Abraza el ’spezzato’

Este término italiano hace referencia a algo que se ha roto. En sastrería se usa para definir el arte de vestir un conjunto formado por una chaqueta y un pantalón diferentes en cuanto a la tela y al color.

Se trata de una respetadísima tradición entre los hombres más elegantes de Italia (y un ejercicio de altísimo riesgo que no siempre sale bien). Los grandes embajadores del ‘spezzato’ son los asistentes de Pitti Uomo, la feria bianual de moda masculina de Florencia. Su dominio requiere de grandes dosis de gusto y genialidad estética, así que no todos los amantes de la sastrería suelen estar a la altura de las circunstancias.

¿Por qué recomendamos el spezzato para el verano? Sencillamente porque nos permite experimentar y jugar con los tejidos, las formas y los colores. La sutilísima informalidad inherente a este arte nos da permiso para combinar un pantalón de vestir con, por ejemplo, una ligerísima chaqueta desestructurada que no tenga forro ni hombreras.

3. Encarga una camisa a medida

Te hemos contado mil veces por qué deberías regalarte un traje a medida; sus ventajas no se pueden comparar con un traje de confección. Y eso es precisamente lo que ocurre con las camisas a medida.

Lo más normal es que hayas nacido con unas medidas corporales imperfectas y que las camisas de tus marcas favoritas, baratas o caras, siempre fallen por algún lado. Si no es por el tamaño del cuello será la longitud del puño; si no es por la circunferencia abdominal será el ancho de tu espalda. Y, por supuesto, los tejidos. En conclusión, encarga una camisa a medida y elige un tejido ultraligero que se adapte a ti como un guante.

4. Deshazte de los accesorios innecesarios

Si tus jefes o tus exigencias profesionales no te permiten prescindir de la corbata, escógelas siempre de seda o lana. Nada de rayón o viscosa, que es una “seda” artificial omnipresente en las cadenas de moda pronta.

Evita los gemelos, la joyería y, si las circunstancias lo permiten, los calcetines. Todo lo que acabamos de enumerar da calor. Y mucho.

De todas maneras, ir sin calcetines no significa llevar el pie desprotegido. Si no quieres que tus pies se conviertan en un cultivo fúngico, viste siempre calcetines invisibles (pinkies) o usa polvos de talco (esta opción solo es admisible con calzado cuyo interior sea 100% de piel).
5. Prueba una modernez termorreguladora

Los más atrevidos pueden experimentar con las llamadas camisetas interiores técnicas que regulan la temperatura del cuerpo. Las puedes encontrar en grandes superficies deportivas o en las tiendas de Uniqlo, cuya línea AIRism ofrece prendas que absorben el calor y facilitan la evaporación.

Nosotros no las aconsejamos para llevarlas a diario, pero sí para momentos concretos en que tu transpiración debe mantenerse a raya y tu camisa, seca: una conferencia, una reunión, una comida importante, etc.

Conclusión

Pese a la utilidad de estos consejos, ninguno podrá superar el que siempre ofrecemos. Con muy poco dinero puedes adquirir un traje a medida que te va a durar toda la vida. TODA LA VIDA. Ya sea made-to-measure (con pequeños retoques sobre un prototipo) o bespoke (desde cero), todas tus manías podrán ser atendidas por un profesional que creará una segunda piel. Un uniforme único e intransferible. Prométenos, al menos, que te lo vas a pensar.

Este artículo se publicó originalmente en GQ España. 

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